miércoles, 8 de mayo de 2019

Juan Mario Nantes, pionero antártico uruguayo



Juan Mario Nantes era aficionado a la meteorología, “un autodidacta” como explicaba en una nota de la Revista “Reporter”, publicada en Montevideo el 6 de agosto de 1961, donde contaba que comenzó a leer e informarse y de allí surgió su idea de avanzar en ese campo, atreviéndose a plantear su intención de participar en alguna de las campañas antárticas británicas, para invernar dos veces en la Base Faraday entre 1957 y 1961...


Juan Mario Nantes: un uruguayo en la Antártida.

Sus vivencias entre 1957 y 1961.

por Waldemar Fontes


La participación de uruguayos en actividades antárticas viene de larga data y en esta crónica, queremos recordar a Juan Mario Nantes, uno de los integrantes del Primer Consejo Directivo del Instituto Antártico Uruguayo que fuera designado en el Plenario de la 1ª. Convención Nacional Antártica (CNA), celebrada en Montevideo el 27 Abril de 1970.

En 1955, con 23 años de edad, ingresó a trabajar como funcionario contratado en la Embajada Británica en Montevideo y allí se empezó a interesar en los preparativos que se estaban haciendo para el Año Geofísico Internacional de 1957-1958.


Nantes era aficionado a la meteorología, “un autodidacta” como explicaba en una nota de la Revista “Reporter”, publicada en Montevideo el 6 de agosto de 1961.

En esa nota, contaba que a partir de su interés por las ciencias meteorológicas, comenzó a leer e informarse y de allí surgió su idea de avanzar en ese campo, atreviéndose a plantear su intención de participar en alguna de las campañas antárticas británicas.
La solicitud fue bien recibida en la Embajada y viajó a Londres a realizar un curso de meteorología, que lo habilitaría a participar de las campañas antárticas que se estaban preparando. Una vez finalizado el curso técnico, debió realizar un entrenamiento en las Islas Malvinas, que una vez aprobado, le permitió convertirse en el único expedicionario no británico de la dotación que se desplegaría para invernar en la Base Faraday, conocida como Base F, ubicada en la Latitud. 65° 15′ Sur, Longitud. 64° 16′ West en Marina Point, en la Isla Galíndez, del archipiélago Islas Argentinas.


En sus relatos, Nantes expresaba:

Las condiciones eran las siguientes: un promedio de 10 a 20 grados bajo cero de temperatura, con alguna marca de 46 grados bajo cero para matizar; oscuridad total desde mayo a fines de julio; luz perenne en diciembre y enero; silencio abrumador por una larga temporada (“los oídos silban por el silencio”). En ese ambiente vivíamos once hombres… mientras le explicaba al reportero, algunas normas que eran estrictamente aplicadas, por razones de convivencia y de seguridad, tales como; -nunca salir a esquiar sin perros, éstos son de una fidelidad a toda prueba y una ayuda fundamental en caso de accidente. Nunca quedarse solo, porque el silencio y la sensación de un infinito que surge del paisaje son demoledores y es posible -decía- que temperamentos no muy fuertes sufran las consecuencias de esas opresiones metafísicas...

Seguía contando: Nunca mimar a uno de los perros del “team” más que a los otros porque de esa manera lo único que se conseguiría es que los “otros” maten, por celos al preferido. Nunca olvidar los guantes en las casas cuando llega el momento de salir. Nunca tomarse demasiado a la tremenda las fobias y las filias de los compañeros de expedición...




Nantes recalcaba que a pesar de los momentos disfrutables que por supuesto había, no se podía descuidar la rigurosidad del trabajo, ni olvidar la seguridad, recordando que en su segunda invernada tuvieron la pérdida de un camarada que falleció en la Antártida.

Sobre el trabajo que desempeñó, explicaba que se hacían estudios sismográficos, topográficos, meteorológicos, biológicos. Y además resaltaba: -“hay que acatar al pie de la letra el trabajo interno del grupo; éste tiene un líder, un médico y un cocinero (con los domingos libres). Cada uno de los integrantes del grupo, deben encargarse de la limpieza de la base y de ayudar al cocinero”.

Seguía el relato contando sobre la calefacción de los edificios, con estufas a carbón y el consecuente peligro de incendios, que siempre los mantenía en alerta y destacaba un accidente que ocurrió en 1946, a causa de un Tsunami que se produjo luego de un terremoto, destrozando un depósito de víveres y ocasionando serios problemas a la dotación que allí habitaba.

Hablando de cómo manejar el tiempo libre, recordó que había una biblioteca con más de 300 libros y además siempre aparecía alguien que tocaba un instrumento musical y otro que cantaba. Nantes contaba: -Entre la Antártida y el mundo, el mundo de noticias, de vida agitada, donde pasan tantas cosas, había un cordón umbilical que era sostenido por la BBC, el que era reforzado con un programa semanal preparado para los habitantes polares. Produciendo además, una emisión especial para el Mid-Winter, con saludos para todos los que invernan en la Antártida. Gracias a unos de esos programas -decía- pude tener la emoción más grata de toda la estadía antártica: pude escuchar un disco que mi madre grabara en la Radio Carve y que fuera enviado a la BBC, el que resonó un día en la Base F, para un único, atento y exclusivo escucha...

Juan Mario Nantes, fue un pionero antártico y es poco conocido en nuestro país. En 1957, durante el Año Geofísico Internacional, invernó en la Antártida como meteorólogo e integrante de la dotación de la base británica Faraday. En 1958, estuvo en Londres procesando los resultados de sus investigaciones. En 1959 regresó a la Antártida para una segunda invernada, regresando a Londres para procesar los datos de su trabajo, volviendo a la Antártida, en la campaña de verano, para luego regresar a Montevideo, el 5 de mayo de 1961 y resfriarse, diciendo –“claro está que el resfrío es una cosa que no se conoce en el Polo Sur, pero que me espera cada vez que vuelvo a Montevideo…”




El relato completo de sus vivencias publicado en la Revista Reporter, fue reseñado por Mario César Fernández, que culminaba el reportaje escribiendo unos pensamientos de Nantes:

Ahora todo es recuerdo. Una colección de fotos. Una colección de diapositivas, Una película de 16 mm que se filmó y debe andar por Inglaterra. El orgullo íntimo de haber pertenecido a una organización cuya máxima figura era Sir Vivian Fuchs. Una selección memoriosa: “preferí los once compañeros del primer grupo: hubo menos problemas… tal vez porque yo sabía entonces menos inglés…” Y una experiencia que sólo puede resumir diciendo: “aquello es terriblemente hermoso”.

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Juan Mario Nantes es uno de los exploradores que deberían ser homenajeados en el monumento que bregamos construir en la Plaza Exploración Antártica.

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Referencias:
Mario Nantes, un uruguayo en el Polo Sur – Reporter Nº18 Montevideo, 9 de agosto 1961



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El proyecto está en marcha y es necesario obtener recursos para su concresión. La asociación Antarkos ha comenzado una campaña de recaudación de fondos, a través de su página web: www.antarkos.org.uy y desde aquí, al despedirnos, los invitamos a visitarla. 







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    Hay mucho más para conversar sobre este y otros temas, así que para saber más sobre la Antártida y su historia, los invitamos a poner Proa al Mar, rumbo al sur y seguirnos el sábado próximo, en Crónicas Antárticas, por CX 40 Radio Fénix, la emisora popular del Uruguay.
    #CronicasAntarticas

    viernes, 3 de mayo de 2019

    Plaza Exploración Antártica

    La exploración siempre será posible si tenemos abierta la imaginación a querer descubrir nuevos universos. Por eso, construir un monumento en homenaje a la Exploración Antártica, es un hito que nos debe orientar en el camino a la conquista de una utopía que está allí, esperando por nuestra voluntad para conquistarla…



    Plaza de la Exploración Antártica:
    un reto... por una utopía a perseguir.
    por Waldemar Fontes


    Explorar la Antártida es un sueño para muchos y es una aventura difícil pero no imposible de alcanzar.  Explorar mundos desconocidos es posible si se participa de grandes emprendimientos pero también si se emplea la imaginación. 

    Un astrónomo observa y explora el universo a través de vehículos que lo llevan a distancias inimaginables y puede hacer descubrimientos fantásticos sin salir de su observatorio. Unos pocos astronautas, viajeros privilegiados representantes de la humanidad, tal vez puedan algún día llegar a otros planetas, sin que por eso, los que exploran desde acá, abandonen sus sueños de aventura. 

    Guiados por la curiosidad, la imaginación es la herramienta más poderosa del ser humano, capaz de conducirlo a lugares insospechados, inhóspitos y extremos, como la Antártida. 

    Nuestro territorio, fue desde siempre el umbral a la Antártida, la tierra ignota, desconocida pero imaginada por los griegos muchos siglos antes. Desde nuestros puertos de Montevideo y Maldonado, salieron rumbo al sur, las primeras embarcaciones, que procurando la caza de la ballena o las pieles de lobos marinos y focas, fueron llevando a osados marinos cada vez más lejos, hasta tomar contacto con los blancos témpanos y los hielos eternos. 

    Desde Montevideo, zarparon luego expediciones que preparadas en lejanas tierras, se aventuraron al sur, hasta descubrir la tierra firme que el blanco manto de la Antártida, pretendía esconder, abriendo caminos a otros que llegaron a sus entrañas, trayendo a su regreso el relato de aventuras, que ávidamente escuchadas, reinventándose, provocaron nuevas exploraciones. 

    En los años 20 de este Siglo XXI, celebramos el bicentenario de aquellas exploraciones pioneras y desde nuestras costas, vislumbramos el resplandor del mítico sur que nos llama a seguir explorando a través de las nuevas tecnologías, a través de la ciencia, el arte, la literatura, la música o hasta de un viaje como turistas a regiones que antes eran veladas solo para los aventureros. 

    La exploración siempre será posible si tenemos abierta la imaginación a querer descubrir nuevos universos. Por eso, construir un monumento en homenaje a la Exploración Antártica, es un hito que nos debe orientar en el camino a la conquista de una utopía que está allí, esperando por nuestra voluntad para conquistarla… 

    ubicación de la Plaza Exploración Antártica

    La asociación ANTARKOS, cumpliendo sus primeros veinte años de vida, ha tomado el desafío de organizar una campaña para obtener fondos para construir un monumento alusivo a la Exploración Antártica en la plaza ubicada entre las calles Lieja, Espínola y Teniente Botto, en la zona de Carrasco (Montevideo), en un espacio libre que antes tenía la denominación de Pioneros Antárticos Uruguayos y que desde el 14 de mayo 2018, según la Resolución Nº 2129/18, de la Intendencia Municipal de Montevideo, se llama Plaza Exploración Antártica. 

    El proyecto incluye un mural escultórico a construirse con acero de corten y roca salina blanca rústica, evocando dos elementos importantes de la Antártida; por un lado el acero de corten, reflejo de la actividad humana, que por contraposición resalta la pureza y blancura del continente, produciendo a través de estratégicas perforaciones, "sombras de luz", que generan movimiento en el espacio y por otro lado, la utilización de la roca salina blanca rústica, que con su color y brillo alude a la blancura de las zonas heladas donde están ubicadas las estaciones antárticas uruguayas, transportándonos a las mismas, a través de la imaginación.


    El monumento tendrá cuatro metros de largo por dos de altura, insertándose en la vegetación existente, sin afectar la calidad de las vistas del espacio público, ubicándose en un punto donde sea visible por quienes transiten por las calles que rodean la plaza, permitiendo acercarse al mismo, desde diversos ángulos, como si fuera el objetivo de la exploración que cada uno lleva en su interior y al cual sabemos que debemos algún día, llegar. 
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    El proyecto está en marcha y es necesario obtener recursos para su concreción. La asociación Antarkos ha comenzado una campaña de recaudación de fondos, a través de su página web: www.antarkos.org.uy y desde aquí, al despedirnos, los invitamos a visitarla. 





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    sábado, 20 de abril de 2019

    Paralelo 62º - Uruguay en la Antártida


    En 1998, Uruguay llevaba recorrido un largo camino vinculado a lo antártico, pero no había ningún texto que resumiera la historia de lo realizado en ese período fermental. El libro de Ana María De Salvo, "Paralelo 62º" llenó ese vacío y aún hoy es material de referencia para quien quiera conocer sobre el Uruguay y sus actividades antárticas en el Siglo XX.


    Paralelo 62º - Uruguay en la Antártida: un libro de Ana María De Salvo

    por Waldemar Fontes

    El 19 de enero de 1998, desde Punta Arenas, Chile, el periódico local, "La Prensa Austral” publicaba una nota con el título “La periodista Ana María de Salvo, escribió la primera historia de la presencia uruguaya en el continente antártico. Lanza su libro en la Antártida”, explicando que hasta ese momento, nunca se había escrito acerca de una historia que había comenzado en 1916, cuando el Teniente de Navío Elichiribehety había comandado la expedición en auxilio del naufragio de Shackleton. 


    La idea de escribir ese libro había surgido dos años antes, en enero de 1996, cuando Ana María De Salvo, había visitado la Antártida por primera vez. 

    El libro, fue publicado con el apoyo de los Ministerios de Educación y Cultura y de Defensa Nacional y para darle el marco adecuado a tan importante proyecto, fue presentado en la Antártida, por el propio Ministro de Defensa, el Dr. Raúl Iturria, que expresó: 

    “El esfuerzo de este libro transmite a los lectores la experiencia vivida por Ana María en su estancia en la base antártica, que compartimos en 1996 y de allí surgió el sueño de dedicar su tiempo a escribir un libro. Felizmente se ha logrado el objetivo, y este trabajo será el vehículo para enseñar, para expresar a cuantos lo lean las particularidades de la vida de esta región. Para los que tienen interés por la cultura, para los que desean aprender e informarse, este libro va a ser una fuente de consultas por los aspectos narrativos y técnicos que encierra…”. 

    Bernabé Gadea, expresando su emoción en la presentación del libro
    En la ceremonia de presentación, que se hizo en la Base Científica Antártica Artigas con la presencia de invitados de las Bases vecinas de Argentina, Brasil, Chile, China, Corea del Sur, Perú, Polonia y Rusia, estuvieron además, autoridades del Instituto Antártico Uruguayo, encabezadas por su Presidente, el Gral Julio Ruggiero, secundado por el Cnel (Nav) Bernabé Gadea que según las fotografías del evento, dio un emotivo testimonio sobre la importancia de la obra que se publicaba. 


    En el Prólogo de la obra, el Gral. Ruggiero escribía: 

    “Esta obra es parte de un tenaz y laborioso esfuerzo de recopilación de datos, información y antecedentes, realizado por la periodista Ana María De Salvo, quien sin descuidar su actividad profesional orientó su capacidad intelectual a esta realización. 

    El espíritu antártico aflora en quienes han sentido y vivido la experiencia de conocer y apreciar a este continente, esta obra es producto de la cristalización de ese sentimiento, difícil de expresar, pero que se ha visto materializado con este trabajo. 

    Cuando tenemos frente a nosotros una obra o hecho profesional, no sólo debemos valorar los resultados, sino que debemos detenernos a reflexionar sobre cuánto costó, no materialmente, sino desde el punto de vista humano. Asimismo debemos proyectar nuestro pensamiento en la repercusión que esta obra tendrá sobre quienes la leerán. 

    En este caso estamos frente a una recopilación de información sobre el Continente Antártico excelentemente coleccionada, clasificada, estudiada y procesada. De indudable valor académico, servirá como material de consulta permanente. 

    Leámosla detenidamente, sin perder de vista lo que considero su valor básico: El esfuerzo de una periodista que consciente de una gran carencia dentro de las publicaciones especializadas sobre la temática antártica a nivel nacional, dedicó mucho tiempo y sacrificio para llenar este vacío, logrando al final lo que todo profesional obtiene cuando emprende algo con verdadera y desinteresada dedicación, una excelente obra, de gran utilidad”. 

    Ana María De Salvo en la Base Artigas enero 1998

    Al final del libro, Ana De Salvo hablaba sobre Educación y decía: 

    …no estaría completa la obra sin hablar de las tareas que el IAU realiza en favor de la educación en lo que a temática antártica se refiere. 


    En estos últimos años el IAU a través de su Departamento de R.R.P.P. y la emisora oficial SODRE a través de CX 38 Radio educativa han confeccionado un programa dentro del proyecto del Consejo de Educación Primaria «Antártida» que posibilita que más de 70 escuelas públicas y privadas y un número mayor a 4.500 niños recibieran charlas, audiovisuales, video, material informático etc., de forma que puedan conocer y entender más profundamente la temática Antártida 

    Casi un millar de alumnos de nuestras escuelas y colegios se han comunicado en estos años con la propia BCAA a través del esfuerzo de CX 38, que permitió a los niños preguntar directamente a los protagonistas sus diferentes inquietudes, su curiosidad y también hacer llegar a esos páramos tan fríos el calor de alguna poesía o los acordes de alguna canción que seguramente, habrán hecho vibrar de emoción a nuestros antárticos. 

    No olvidamos que más allá de nuestra tarea de divulgación, está el apoyo al docente en tema tan especializado, con muchas aristas, históricas, geográficas, científicas,... Entonces para terminar la mención a esta tarea emprendida por los organismos y dirigida particularmente a los niños, que mejor recordar al Dr. don Clemente Estable cuando decía: «Enseñar a observar bien, a pensar bien a sentir bien a expresarse bien a obrar bien es lo que en suma se concreta en toda doctrina pedagógica, nueva o vieja, revolucionaria o conservadora, de ahora y de siempre, porque no debemos olvidar que la originalidad de los niños es el mejor patrimonio de una nación que los maestros tienen bajo su custodia. Absolutamente todos estamos en deuda con la escuela que es estar en deuda con el niño y con el pueblo en su elevación espiritual». 
    Para eso es que también trabajamos. 


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    Referencias:
    "Paralelo 62º - Uruguay en laAntártida" de Ana María De Salvo, fue presentado en la Base Científica Antártica Artigas, en enero de 1999, por el entonces Ministro de Defensa Nacional, Dr. Raúl Iturria. 
    Describe aspectos de la historia del Uruguay en la Antártida y sus actividades en el Siglo XX y tiene un Prólogo del entonces Presidente del Instituto Antártico Uruguayo, Gral. Julio C. Ruggiero.
    ISBN: 9974-7518-9-6
    Portada: Diseño Héctor Embeita
    (c) Ana María De Salvo
    (c) de esta edición: Archivo General de la Nación - Centro de Difusión del Libro. 25 de mayo 520, Montevideo.
    Composición: Ana María De Salvo
    Diagramación: Rosario Pérez
    Corrección y cuidado de la edición: Ana María De Salvo y Cnel. Abel Pérez -
    Montevideo: Centro de Difusión del Libro, 1997
    Impreso en el mes de diciembre de 1997 en la Imprenta del Ejército (Uruguay)

    viernes, 22 de marzo de 2019

    Proa al Mar: primer programa del ciclo 2019



    Comenzó el ciclo 2019 de Proa al Mar - Proyección a la Antártida

    Waldemar Fontes, Roberto Bardecio y Federico Santo
    en Proa al Mar, por Radio Fénix el 16 de marzo 2019

    El Sábado 16 de marzo, desde el estudio de CX 40 Radio Fénix, volvió al aire el programa decano de la información antártica.

    Roberto Bardecio Olivera

    Proyección a la Antártida, ha estado en el aire, de manera ininterrumpida, desde el 11 de mayo de 1992, siempre bajo la conducción de su creador, el Profesor Roberto Bardecio.

    En este nuevo ciclo, lo acompañan en la producción, Julio Dodino, Alejandro Nelson Bertocchi Morán, Waldemar Fontes, Carlos Olave, Walter Farnes y Edison González Lapeyre, destacándose en la producción ejecutiva, Federico Santo.

    Apoyan la realización del programa:- Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial, Asociación Cultural y Educativa Uruguay Marítimo e Instituto Antártico Uruguayo


    Auspicia:



    viernes, 15 de marzo de 2019

    Crónicas antárticas en Proa al Mar, por Radio Fénix

    Comenzamos un nuevo ciclo

    Desde el sábado 16 de marzo 2019, todos los sábados de 9 a 11 horas Proa al Mar y Proyección a la Antártida, por CX 40 Radio Fénix AM 1330, desde Montevideo, Uruguay



    Los invitamos a escucharnos por AM 1330 o por Internet, porque hay mucho más para saber sobre la Antártida y su historia, por eso los invitamos a poner Proa al Mar, rumbo al sur y encontrarnos todos los sábados, en Crónicas Antárticas.

    #CronicasAntarticas



    martes, 1 de enero de 2019

    Toponímicos uruguayos en la Antártida



    La toponimia de la Antártida ha ido nutriéndose de nombres que homenajearon a personas célebres que contribuyeron a su descubrimiento. Varias personalidades que han contribuido a la presencia del Uruguay en la Antártida, merecerían ser honrados recordando su nombre, aunque más no fuera, en algún helado rincón...


    En la isla Rey Jorge, hallamos la denominación
    "Visca Anchorage", en homenaje al Dr. Pedro Visca
    . 


    Toponímicos uruguayos en la Antártida

    por Waldemar Fontes



    La toponimia de la Antártida ha ido nutriéndose de nombres que homenajearon primero a reyes y algunos de sus familiares, luego a personalidades célebres que contribuyeron a su descubrimiento. También, con una intención de dejar constancia de lugar conquistado, las denominaciones han estado referidas a héroes de la independencia, a científicos, investigadores y a personalidades de otras áreas del conocimiento.

    Si buscamos en las redes, podemos hallar fácilmente el nombre “Isla Uruguay” designando a un lugar de la Antártida, pero si investigamos, se aprecia que la denominación no es en honor a nuestro país, sino que fue nombrada así, en homenaje a la heroica Corbeta Uruguay, de la Armada Argentina.

    Jean-Baptiste Charcot realizó dos grandes expediciones a la Antártida, una entre 1903 y 1904 y la segunda, entre 1908 y 1910, habiendo dejado un gran legado científico en sus publicaciones y contribuyendo a la toponimia antártica con muchas denominaciones, donde dejó constancia de las colaboraciones y contribuciones que había recibido, particularmente durante sus estadías en la zona del Río de la Plata.

    Con respecto al Uruguay, Charcot recibió mucha colaboración de gente de nuestro país, y en homenaje a estos apoyos, dejó varias denominaciones en la toponimia antártica.

    Un islote situado al Sur de la Isla Peterman, recuerda al Agrimensor Hamlet Bazzano, Director del Observatorio Nacional, quien es considerado el primer científico antártico del Uruguay.

    Bazzano contribuyó con la expedición de Charcot proveyéndolo de datos meteorológicos y de las corrientes marinas. El mismo Bazzano, en coordinación con el Comandante del buque Instituto de Pesca Nº 1, dio instrucciones a la tripulación para la recogida de muestras de agua a lo largo de la navegación a la Antártida que se hiciera en el invierno de 1916 y también colaboró con la expedición Wilkins Hearst de 1928, que zarpando desde Montevideo, hiciera los primeros vuelos en la Antártida.

    Otro homenaje de Charcot fue para Don Antonio Lussich, el propulsor de la forestación en Punta Ballena que en esos tiempos tenía una empresa de salvataje marítimo que auxilió a su buque, el “Pour quoi Pas?” durante una tormenta que lo dañó seriamente al ingresar al Río de la Plata.

    En su honor, se nombró como “Lussich” a una caleta en la costa Sureste de la Ensenada Martel, de la Bahía del Almirantazgo en la Isla Rey Jorge/ Isla 25 de Mayo.

    También homenajeó al Dr. Pedro Visca, un célebre médico uruguayo, fundador del hospital que lleva su nombre, con quien trabó amistad y a quien conocía de cuando había estudiado en Francia, designando como “Visca Anchorage” a un fondeadero de la caleta Martel en la Bahía del Almirantazgo de la Isla Rey Jorge.

    La expedición de Charcot.
    imagen de www.stampcircuit.com

    Otro homenajes de Charcot, quedaron referidos en las Islas “Amiot”, un grupo de pequeñas rocas cercanas a las islas Ward, al oeste del Cabo Adriasola en la Isla Adelaida y de dos islotes cubiertos de hielo, cerca de allí, denominados como “Sillard”.  La designación de estos lugares, se hizo en honor a dos personas de Montevideo, el ingeniero A. Amiot y a Sillard, el Director de la Compañía Francesa de Montevideo, que se ocupó de las reparaciones del buque Pourquoi-Pas?

    También homenajeó al ministro Plenipotenciario de Francia en Montevideo, Monsieur du Chaylard con la denominación de “DuChaylard” a una isla al Oeste de la Península de Palmer.

    Más adelante en el tiempo, en 1944, una flota del Reino Unido, recalando en nuestro puerto de Montevideo, inició la Operación Tabarín, desplegando una fuerza naval en la zona Oeste de la Península Antártica, para instalar una serie de estaciones de investigación científica en áreas de geología, geofísica, glaciología, meteorología, botánica y psicología humana y de los perros, manifestado que ese despliegue se hacía para prevenir un posible avance la Alemania Nazi, en esas regiones. Luego de esta expedición, en homenaje al apoyo recibido, el Falklands Islands Dependencies Survey (FIDS) bautizó un accidente geográfico de la costa Oeste de la Península Antártica, con el nombre “Bottrill Head” en honor Harold Bottrill, Presidente del Directorio de la Agencia Marítima Maclean and Stapledon S.A. de Montevideo, por las grandes contribuciones que había hecho primero a la Expedición British Graham Land Expedition (BGLE) de 1934-1937 y luego a la Operación Tabarín entre 1943 al 1948


    A partir de 1984, con el establecimiento de la primera base científica, el nombre de “Artigas” quedó definitivamente ligado a la presencia uruguaya en la Antártida y la designación “Artigas Base” es parte de la toponimia oficial de la Antártida.

    Lo mismo ocurrió cuando se designó como “Ruperto Elichiribehety” (ECARE) a la estación científica que Uruguay instaló en la península Antártica, cerca de la base argentina Esperanza en Hope Bay, honrando con esta designación a quien fuera el comandante de la primera expedición antártica de nuestro país, en 1916.

    Cerca de la Base Artigas, se encuentra el Lago Uruguay, conocido con ese nombre para los antárticos uruguayos, pero denominado con otros nombres, según diferentes cartografías, donde algunos lo llaman lago Profundo…

    Un gran aporte uruguayo a la toponimia antártica, lo hizo la expedición que durante el verano de 1995-1996 se condujo a bordo del buque de la Armada Nacional ROU 26 Vanguardia, donde se procedió a cartografiar por primera vez una caleta al sur del cabo Legoupil, donde se ubica la base chilena “O´Higgings”, desembarcando en el cabo Roquemaurel, donde el 23 de enero de 1996, se colocó una marca topográfica piramidal con la inscripción:

    República Oriental del Uruguay
    Armada Nacional
    ROU “Vanguardia”
    Campaña Antártica 1995-1996
    Marca Topográfica

    A partir de esa campaña se comenzó a nombrar la zona como Caleta del Vanguardia, denominación que fue propuesta y aceptada por el organismo que regula la asignación de nombres en la Antártida.

    Quedan muchos lugares por descubrir en el Continente Blanco y varias personalidades que han contribuido a la presencia del Uruguay en la Antártida, merecerían ser honrados recordando su nombre, aunque más no fuera, en algún helado rincón.


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    Hay mucho más para conversar sobre este y otros temas, así que para saber más sobre la Antártida y su historia, los invitamos a seguirnos en nuestro blog: Crónicas Antárticas.


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    Referencias:
    • SCAR Composite Gazetteer of Antarctica (CGA): https://gcmd.nasa.gov/records/SCAR_Gazetteer.html
    • Antarctic Digital Database: https://www.add.scar.org/
    • Montalbán, Cristina. “Expediciones Charcot: Sus topónimos antárticos en recuerdo a Uruguay”. Presentado en el VI Encuentro de Historiadores Antárticos Iberoamericanos, Punta Arenas, 2001
    • Rodríguez, Hernes. "ESTELAS EN EL HIELO", Artículo Publicado en la Revista Naval No. 25, página 77, Montevideo, Julio 1996

    martes, 11 de diciembre de 2018

    Antártida en el nomenclator montevideano


    Buscando en los nombres de calles y plazas de Montevideo, encontramos algunas referencias a la Antártida y las actividades del Uruguay en el Continente Blanco. Veamos un raconto de algunos homenajes antárticos en el nomenclátor montevideano.

    Monolito en la Plazoleta Pioneros Antárticos - Google Maps

    Homenajes a la Antártida en el nomenclátor de Montevideo

    Por Waldemar Fontes 


    La vinculación del Uruguay con la Antártida es algo que se puede sentir en la piel, sobre todo en las regiones costeras cuando el viento del sur, trae recuerdos del frío… Sin embargo, a pesar de esa presencia tangible, los uruguayos sabemos poco de la Antártida. 

    Busquemos en los nombres de las calles de la ciudad de Montevideo y veremos que hasta hace muy poco, no había ninguna referencia que ligara la ciudad al Continente Blanco. 

    Tal vez la primera mención en el nomenclátor montevideano, haya sido la designación de “Mar Antártico” a la calle que corre desde Coimbra, por el lado Este de la elevación donde se ubica la Plaza Virgilio, la Plaza de la Armada Nacional, hasta juntarse con su opuesta, la calle “Mar Ártico”. 

    Según explican Castellanos y Segarra en su libro sobre la nomenclatura de las calles de Montevideo, el nombre de “Mar Antártico” surge de la “denominación dada a la extremidad austral de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico, que bañan el vasto territorio de la Antártida, masa continental, descubierta a fines del siglo XIX, que ocupa la región polar antártica de la tierra”. 

    Es un justo homenaje a esa región marítima, pero nos parece muy genérica la descripción, como si nos estuviéramos refiriendo a un mar totalmente ajeno a nosotros. Acaso ¿no sería mejor decir que de ese mar vienen las corrientes marinas que influyen sobre nuestras costas, o los fríos vientos que afectan nuestra meteorología, por mencionar solo algunas de las cosas que nos vinculan con lo antártico?. 

    A partir de 1987, luego que Uruguay hubiera ingresado como miembro pleno del Tratado Antártico, se realizaron varias acciones con la intención de homenajear y resaltar el vínculo nacional con la Antártida. 

    De ese tiempo se destaca la designación del Camino “Antártida Uruguaya”, un camino rural del Oeste de Montevideo, que se ubica en la continuación del camino Tomkinson, que va desde Punta Yeguas hasta el camino San Fuentes. 

    Según la descripción que hace Antonio Mena Segarra en la actualización 1991-1996 del nomenclátor de Montevideo, el nombre surge como representación de la “Zona de la Antártida donde el Uruguay ejerce soberanía en su calidad de miembro consultivo, dentro del régimen de cooperación internacional” 

    Con respecto a este camino, en la aplicación web de la Intendencia de Montevideo, se expresa: “Territorio uruguayo" según la ley 15.918, que habla del 7 de octubre de cada año, como Día de la Antártida), y hace mención al Tratado de Washington, continuando con la siguiente descripción: 

    “Parte del continente que ocupa la mayor parte del casquete comprendido en el círculo polar Antártico. -En la isla Rey Jorge, nuestro país ha instalado la Base Científica Antártica Artigas, donde un grupo de científicos uruguayos y militares realizan proyectos para efectuar aportes científicos”. 

    Podríamos expresar que puede haber imprecisiones en cuanto al concepto de territorio uruguayo y el ejercicio de soberanía, pero la designación resulta un homenaje muy importante a la actividad nacional en la Antártida, que surge de lo mandatado en la Ley 15.918 del 10 de diciembre de 1987, que expresaba: 

    Artículo 2: El Poder Ejecutivo adoptará las medidas necesarias para la regular celebración de la fecha mencionada. En tal oportunidad serán especialmente difundidos los fundamentos de la vocación antártica de la República y de sus derechos e intereses respecto de la región. 

    Artículo 3: Las autoridades de las diversas ramas de la Enseñanza dispondrán, con el mismo objeto, similares medidas en la órbita de sus competencias. 

    Basándose en ese marco legal, en la misma época se designó un espacio libre entre las calles Lieja, Teniente de Navío Mario Botto y Dr. Alfonso Espínola, en la zona de Carrasco, con el nombre de “Pioneros Antárticos Uruguayos”, expresándose en el libro Nomenclatura de Montevideo de Alfredo C. Castellanos (páginas 1045 y 1046) lo siguiente: 

    “El origen de la vinculación de nuestro país a la Antártida se remonta a fines del siglo XVIII, cuando la Corona Española señaló al puerto de Maldonado como apostadero de la Real Compañía Marítima, dedicada a la caza de ballenas en dicha región.  En 1961 se creó el Instituto Antártico Uruguayo por iniciativa privada, constituyéndose como institución oficial en 1975.  En 1979 el Uruguay se integró al Tratado de Washington de 1959 como miembro adherente, del Órgano Consultivo. En enero de 1984 un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya realizó el primer vuelo a la isla Rey Jorge del archipiélago de las Shetland del Sur, donde luego fue instalada la Base Científica Antártica Artigas (BCAA).  En mérito a los valiosos trabajos científicos realizados por pioneros antárticos uruguayos, nuestro país se integró al grupo de la Reunión Consultiva del Tratado Antártico, celebrada en Bruselas en 1985”. 

    -Lamentablemente, este honroso homenaje a los Pioneros Antárticos Uruguayos, se perdió, pues según el Decreto 23.327 de la Junta Departamental de Montevideo del 14 de noviembre de 1991, se derogó la Resolución que daba nombre a ese espacio libre, creándose otro, que denominaba sencillamente “Pioneros Antárticos”, a la Plazoleta central de la Avda. Dr. Luis A. de Herrera entre la Rambla Naciones Unidas y la Costanera que va desde la Playa Pocitos hasta el Puerto de Buceo, junto a la sede del Museo Naval. 

    En 2006, en esa plazoleta el Instituto Antártico, con la mediación de la Asociación Antarkos, colocaron un monolito con una inscripción donde se homenajea a los primeros uruguayos en la Antártida. 

    Con respecto al espacio libre en Carrasco, la historia continuó, pues si bien había sido derogada la designación, el nombre Pioneros Antárticos Uruguayos, seguía figurando en todos los mapas, por lo que al cumplirse los 30 años de la fundación de la Base Artigas en 2014, el IAU inició un trámite ante la Junta Departamental, solicitando para colocar una placa alusiva allí. 

    La Junta de Montevideo, luego de acoger con beneplácito la propuesta y de comunicar la autorización para su concreción, debió rever la misma al constatarse la derogación del nombre como habíamos contado. Eso llevó a que se revisara el expediente y luego de varios trámites, se promulgó un nuevo decreto renombrando al mismo espacio como Plaza "Exploración Antártica", autorizando al Instituto Antártico Uruguayo a colocar allí un mural escultórico con una placa conmemorativa la cual lucirá la siguiente leyenda: "EN HOMENAJE A LA TENACIDAD URUGUAYA PRESENTE. DESDE HACE UN SIGLO EN EL CONTINENTE ANTÁRTICO. 7 DE OCTUBRE DE 2017”


    Este monumento, está aún por concretarse, pues es necesaria la obtención de fondos para su construcción, tarea que está encarando actualmente la Asociación Antarkos y que algún día, ansiamos ver realizada. 

    Cambiando de barrio, más recientemente, en setiembre de 2017, en base a las gestiones realizadas al cumplirse 100 años de la navegación del primer buque de bandera uruguaya en latitudes antárticas, cuando el Instituto de Pesca Nº 1 intentó auxiliar a la fallida expedición de Shackleton, se promulgó el Decreto Nº 36.454 por el que se designa con el nombre de Plaza “Capitán de Navío Ruperto Elichiribehety Arhancet” al espacio libre delimitado al norte por la calle Jorge Canning, al Este por la senda que continúa la alineación de la calle Morales, al Oeste por la senda que lo separa de un espacio libre sin denominación y al Sur por la Av. Dr. Luis Morquio; en el Parque Batlle, entre el Obelisco y la Fuente iluminada, en homenaje a quien fuera el Comandante del Buque Instituto de Pesca Nº 1, en aquella expedición antártica de 1916. 

    Si bien es muy reciente esta última designación, no existe en ese espacio ninguna placa o algo que rememore el motivo por el cual se hizo la denominación, lo cual debería ser una tarea a encarar para que el justo reconocimiento a Elichiribehety, sea completo. 

    Podemos concluir que se han hecho algunos importantes reconocimientos a hechos concretos de nuestro país en la Antártida y si bien eso es un avance, también notamos que no se han podido concretar las iniciativas de construir el monumento de la Plaza a la Exploración Antártica, por más que el proyecto está listo desde hace al menos un año. 

    Se debería reconocer a las personalidades que lograron concreciones como las del Profesor Julio César Musso, fundador del Instituto Antártico Uruguayo e impulsor quijotesco de esa idea durante años, desde 1961 cuando escribía su revista Antártida Uruguaya y bregaba por la creación de un Instituto de Enseñanza de lo Antártico, habiendo planificado todo el proceso de creación del Instituto Antártico como entidad civil para ser oficializada y así cumplir los objetivos nacionales que hoy se están llevando a cabo. 

    Pero ¿quién recuerda al Profesor Musso? Su obra ha fructificado y está a la vista, pero el país está en deuda con su legado. 

    Seguramente, él hizo aquel esfuerzo por amor, sin esperar nada a cambio… Este año se cumplieron 50 años de la fundación del IAU y 100 años de su nacimiento, ¿no sería ya el momento de homenajearlo? 

    Una calle, una plaza con su nombre, podrían ser un tributo de la ciudad hacia uno de sus hijos, que tanto hizo… ¿sería eso posible?

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    Hay mucho más para conversar sobre este y otros temas, así que para saber más sobre la Antártida y su historia, los invitamos a seguirnos el sábado próximo, en Crónicas Antárticas, por Radio Uruguay.

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    Referencias:
    Castellanos, Alfredo C. -Nomenclatura de Montevideo páginas 1045 y 1046
    Mena Segarra, Antonio -Nomenclator de Montevideo Actualización 1991-1996. páginas 1080 y 1081
    Nomenclátor de Calles | Intendencia de Montevideo. 


    Preparado para el programa radial “Proyección a la Antártida” que se trasmite por Radio Uruguay (1050 en AM) - #CronicasAntarticas