martes, 6 de octubre de 2026

150 años de la Expedición Challenger

Desde el fondo del mar uruguayo: 150 años de la Expedición Challenger

por Waldemar Fontes

El estudio del fondo marino es una necesidad. Su conocimiento implica saber qué especies de flora y fauna lo habitan y qué riquezas naturales y minerales alberga, a fin de proteger su entorno. Recientemente fuimos testigos de los hallazgos de la Expedición Uruguay Sub200 y nos deleitamos viendo en directo los videos del fondo de nuestro mar territorial y del borde de la plataforma continental, que revelan la existencia de arrecifes de coral, estrellas de mar, tiburones y una notable diversidad biológica que hasta entonces permanecía oculta.

Contamos con un valioso archivo de filmaciones y registros científicos generados por los investigadores uruguayos que viajaron a bordo del R/V Falkor (too), un moderno buque oceanográfico de 110,6 metros de eslora perteneciente al Instituto Oceanográfico Schmidt. Dotada de laboratorios de última generación, esta nave representa un hito tecnológico que, con su llegada a Uruguay, abrió una oportunidad inédita: ofrecer tiempo de investigación a bordo de forma gratuita a los equipos nacionales seleccionados mediante un concurso público. En este llamado participaron activamente investigadores de la Facultad de Ciencias y del Centro Universitario Regional del Este (CURE) de la Universidad de la República (Udelar), así como del Ministerio de Ambiente, lo que consolidó un esfuerzo interinstitucional sin precedentes para explorar las profundidades del mar uruguayo[1].

La experiencia de esta expedición fue grandiosa, pero queremos proyectarnos en el tiempo y ubicarnos en el puerto de Montevideo, 150 años atrás, cuando el 15 de febrero de 1876 nos visitaba el buque británico HMS Challenger[2], que realizaba una expedición científica alrededor del mundo y dejó un importante legado que, hasta hoy, sigue siendo una fuente de consulta.

El HMS Challenger había sido construido originalmente como buque de guerra equipado con 17 cañones. Era una corbeta de madera, con máquinas de vapor y un motor de 1200 caballos de fuerza. Medía 60 metros de eslora y tenía tres mástiles.

La idea de esta expedición surgió en 1870, cuando el Dr. C. Wyville Thomson planteó ante la Royal Society de Londres[3] que se solicitara al gobierno un barco para organizar un crucero de investigación que recorrería los mares del mundo y continuaría las investigaciones del fondo marino que habían comenzado con éxito unos años antes. Una vez aprobada la solicitud, se inició la adaptación del buque. Se retiraron 15 de los 17 cañones y se instalaron allí laboratorios, talleres y espacios de almacenamiento para las muestras a recoger.

La expedición había zarpado de Portsmouth, en Inglaterra, el 21 de diciembre de 1872 y, al entrar al puerto de Montevideo, venía procedente de las Islas Malvinas, habiendo navegado por más de tres años y casi por completar la vuelta al mundo, hecho que se concretaría unos meses más tarde, el 14 de mayo de 1876, cuando retornó a su punto de partida, finalizando un viaje que lo llevó por el océano Atlántico de norte a sur, luego por el Índico y el Pacífico, en sentido inverso al viaje de Magallanes.

El Challenger arribó a Montevideo con una tripulación de 144 almas, al mando del capitán Frank Tourle Thomson. El equipo científico a bordo estaba compuesto por seis especialistas, bajo la dirección del Dr. Charles Wyville Thomson, profesor de la Universidad de Edimburgo, secundado por el naturalista John Murray, quien, tras la muerte de Thomson en 1882, asumió la costosa tarea de editar y publicar el informe final.

Llegaron, además, el naturalista Henry Nottidge Moseley y el químico y físico John Young Buchanan, quien se encargó del análisis de los sedimentos y de la composición química de las aguas extraídas de las profundidades del océano. Al inicio, había embarcado el naturalista alemán Rudolf von Willemoes-Suhm, quien falleció durante el viaje y fue sepultado en el mar, cerca de Tahití. En los registros gráficos, la expedición contó con la participación del dibujante John James Wild, quien ilustró las nuevas especies halladas, incluidas las recogidas en aguas uruguayas.


Ilustración 1: Primera fotografía de un témpano del océano antártico. Fotografía de Frederick Hodgeson, HMS Challenger – febrero de 1874


A lo largo de la expedición, participaron tres diferentes fotógrafos, el primero, Caleb Newbold, quien no soportó el viaje y abandonó la expedición cuando llegaron a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Allí lo reemplazó Frederick Hodgeson, quien se hizo famoso por tomar las primeras fotografías de icebergs (Ilustración 1) en el océano Antártico[4]. Hodgeson abandonó la expedición al llegar a Hong Kong y fue reemplazado por Jesse Lay, quien completó el recorrido.
  

Ilustración 2: Vista de la ciudad y el puerto de Montevideo. Febrero de 1876 – Fuente: Royal Museums Greenwich.


Durante la estadía en nuestro puerto, se captaron valiosas imágenes. Entre ellas destaca la vista de la ciudad de Montevideo[5] (Ilustración 2), en la que se aprecia el magnífico Palacio Gómez, erigido entre 1871 y 1875, ubicado en la esquina de las calles 25 de Mayo y Juan Carlos Gómez, edificio histórico que hoy es sede de la Junta Departamental de Montevideo.

En conjunto, estos fotógrafos produjeron más de 800 imágenes que documentaron desde paisajes e icebergs hasta retratos antropológicos de las comunidades locales de las islas que visitaban. Actualmente, gran parte de estos álbumes originales se conserva en los archivos del Museo Marítimo Nacional de Greenwich (RMG)[6].

El dibujante J. J. Wild publicó un libro titulado “At Anchor”[7], en el que relata sus experiencias en la expedición y describe sus impresiones de Montevideo y de sus habitantes, detallando el perfil de la ciudad, en la que destacaban el Cerro de Montevideo y la Catedral. Allí menciona específicamente, el encuentro con el buque científico alemán Gazelle.

A los dos días del arribo del Challenger a Montevideo, el 16 de febrero de 1876, otra importante expedición científica llegaba a nuestro puerto. El buque alemán SMS Gazelle, al mando del capitán Georg von Schleinitz, realizaba una expedición científica similar a la británica. El Gazelle venía de cruzar el estrecho de Magallanes, habiendo partido del puerto de Punta Arenas, en Chile, y navegó directamente hasta Montevideo.

Entre 1874 y 1876, el Gazelle realizó un extenso recorrido que incluyó la observación del tránsito de Venus de 1874. Ambas expediciones compartieron vivencias similares y emplearon equipo de medición muy parecido, por ejemplo, termómetros submarinos de origen británico y cuerdas de cáñamo de fabricación italiana, para los sondeos del fondo marino.

Al zarpar rumbo a Europa, ambos capitanes coordinaron sus itinerarios para no duplicar los datos que obtuvieran durante su navegación por el océano Atlántico. Resulta interesante destacar que, desde la expedición británica, no hubo menciones oficiales de este encuentro en Montevideo, aunque sí hubo referencias en crónicas y diarios personales de algunos de sus integrantes, como en el libro de Wild ya mencionado.

Volviendo al Challenger, durante su estadía de diez días en Montevideo, además de descansar del largo viaje, los investigadores tomaron muestras de agua de la bahía, anotando que esta era de color rojizo, y en ellas hallaron algunas especies de diatomeas y copépodos.

Según el boletín N° 11[8] del Museo Nacional de Historia Natural de enero de 1976, cuando se cumplían 100 años de la visita de la Expedición Challenger, previo al ingreso al puerto, el buque se había detenido en la Isla de Lobos, donde se registraron datos de la llamada "Estación 320", en la que se reportó el hallazgo de más de un centenar de especies nuevas.

En el mismo boletín, se narra que, al partir, completaron dos estaciones más en aguas uruguayas. La estación 321, a 8 millas al sur de Punta Negra, en el Departamento de Maldonado, donde se colectaron 150 ejemplares de 29 especies diferentes, de las cuales nueve fueron nuevas y dos correspondieron a géneros aún desconocidos para la ciencia. Al día siguiente, 26 de febrero de 1876, a unas 60 millas de la Isla de Lobos, registraron la estación 322, donde obtuvieron veinte ejemplares de invertebrados y peces de nueve especies diferentes y descubrieron dos nuevas especies.

Ilustración 3 Registro de la Estación 320, Credit: Schmidt Ocean Institute, SOI Divestream, ROV SuBastian team.


Los registros de la expedición Challenger fueron muy valiosos para conocer los océanos y fueron publicados en cincuenta volúmenes bajo el título "Report of the Scientific Results of the Exploring Voyage of H. M. S. Challenger, 1873-1876". Hoy, esta información está disponible en repositorios digitales y se puede continuar con la investigación iniciada por los pioneros. En nuestro mar uruguayo, tuvimos la oportunidad de acceder a datos recopilados hace 150 años. Estos datos han sido ampliados, tal como lo registró la Expedición Uruguay Sub200, que documentó el estado actual de la estación 320 (ilustración 3) registrada en 1876, mediante videos e imágenes tomadas por el equipo a cargo del robot submarino ROV “SuBastian”, que operó desde el buque R/V Falkor (too).

Ciento cincuenta años después de que el Challenger y el Gazelle confluyeran en el puerto de Montevideo, mientras la ciencia de la época aún debatía si existía vida en el abismo marino, las recientes inmersiones del moderno buque Falkor (too) cierran el círculo histórico, revelando que nuestro lecho oceánico está muy lejos de ser un desierto oscuro. El hallazgo de hermosos jardines de coral de agua fría y de la biodiversidad submarina que conocimos conlleva una enorme responsabilidad. Hoy sabemos que estos ecosistemas marinos, formados a lo largo de miles de años, son vulnerables a daños derivados de prospecciones no reguladas. Para salvaguardar este patrimonio natural, es necesario dejar de estar de espaldas al mar y conocer mejor esta riqueza sumergida, preservándola para las futuras generaciones.



Referencias


challenger150.world. (2025). Obtenido de Visualizing the Deep off Uruguay: https://challenger150.world/visualizing-the-deep-off-uruguay/

The Challenger Collection. (2025). Recuperado el 2026, de https://www.hmschallenger.net/

The Challenger Expedition. A Collection of printed works, Manuscripts Logs & Artifacts. (2025). London: BRUCE MARSHALL RARE BOOKS. Recuperado el junio de 2026, de https://www.marshallrarebooks.com/wp-content/uploads/2023/04/Challenger-Expedition-Catalogue.pdf

Uruguay Sub200. (2025). Obtenido de Revelando los misterios del mar uruguayo: https://uruguaysub200.udelar.edu.uy/

Wild, J. J. (1878). At anchor : a narrative of experiences afloat and ashore during the voyage of H.M.S. Challenger, from 1872 to 1876. M. Wars and Co. Obtenido de https://www.biodiversitylibrary.org/item/251284




[1] Se puede ver más información en https://uruguaysub200.udelar.edu.uy/

[2] BOLETÍN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL MONTEVIDEO - URUGUAY Enero de 1976 - Número 11

[3] https://royalsociety.org/

[4] https://www.rmg.co.uk/collections/objects/rmgc-object-1146500

[5] Montevideo, Uruguay | Royal Museums Greenwich

[6] https://www.rmg.co.uk/stories/maritime-history/putting-names-faces-challenger-expedition-archives

[7] https://www.biodiversitylibrary.org/page/56067896

[8] https://www.mnhn.gub.uy/innovaportal/file/118664/1/boletin-del-museo-nacional-de-historia-natural-num-11-1976.pdf 




















lunes, 1 de diciembre de 2025

Antarctica Day - Día de la Antártida ❄️🐧🐳


El Día de la Antártida es una festividad internacional que conmemora el aniversario de la firma del Tratado Antártico en 1959. Se celebra el 1 de diciembre de cada año. 

Con ayuda de la #IA y de Suno, creamos esta canción que queremos compartir con ustedes:

"Pacto de Hielo"

(Verso 1) Bajo el cielo de mil novecientos cincuenta y nueve, nació un pacto eterno entre el viento y la nieve. Sin dueños ni guerras, solo ciencia y verdad, un refugio de hielo para la humanidad.

(Estribillo) Hoy, primero de diciembre, el mundo se abraza, honrando al continente que es nuestra casa. Desde lejos miramos su luz cristalina, donde la paz gobierna y la historia camina.

(Cierre) No importan fronteras, ni quién llegó antes, somos hoy guardianes de sueños gigantes. Que suene este canto de unión compartida: ¡Feliz día, Antártida querida!


jueves, 9 de octubre de 2025

Perropinguino Salchichino #brainrot 👉🐧🐾🐕🥒



👉🐧🐾🐕🥒

Perropingüino salchichino pasea por bases antárticas con paso cansino.

Pisa la nieve, ¡patina el salchicho con polar garbo de perro pingüino!.

Sonríe con su pico de can peregrino.

Pide panceta, pero se come un pepino.

Piruetea el perro, patina el pingüino.  Saluda saluda, saluda a la aurora polar: ¡puro poder de pingüino!,

¡Qué salchichino divino!

¿Eh?


lunes, 16 de junio de 2025

El misterio de los neutrinos bajo el hielo de la Antártida. #neutrinos ❄️



Detectaron pulsos de radio bajo el hielo de la Antártida: 'Las señales siguen siendo anómalas'

Desde 2006, una serie de señales de radio, captadas por la antena Anita (Antarctic Impulsive Transient Antenna), han despertado interés en las misiones científicas. En el presente, un hallazgo pone freno a las teorías que cuestionan los supuestos de la física tradicional y vinculan la energía de los bloques de hielo con fuerzas que atraviesan el planeta.

 

Generalmente, las señales de radio que se perciben del hielo se reflejan de forma descendente, pero según la antena, dos eventos demostraron que, en vez de originarse como los rayos cósmicos convencionales, parecían surgir de ángulos imposibles: el interior.

Para encontrarle explicación a la raíz de este fenómeno, se indagó a través de pruebas específicas lideradas por la antena. Estas sugirieron que las interacciones de partículas con altos niveles de energía podrían ser generadas por neutrinos tau que interactuaban con la atmósfera.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Physical Review Letters por el Observatorio Pierre Auger desafía la posibilidad de que realmente hayan cambiado los límites del Modelo Estándar de partículas.

¿Qué dicen los científicos del Observatorio Pierre Auger?

El equipo de expertos afirma que solo han detectado un evento compatible con la teoría antes mencionada. Además, resaltan que la cifra coincide con el margen de error.

Lo anterior, supone que, para llegar a conclusiones basadas en las señales de Anita, sería necesario que en la historia se hubieran registrado miles de escenas similares. Stephanie Wissel, física de la Universidad Estatal de Pensilvania y miembro del equipo Anita, reconoce que “los cálculos no cuadran” y asegura “por ahora, las señales siguen siendo anómalas”.

En este sentido, las explicaciones a las señales de radio que se producen bajo el hielo de la Antártida se centran más en que puede haber errores de reconstrucción en las trayectorias o eventos locales aún no comprendidos.

El informe del Observatorio resalta: Nuestros resultados no apoyan la interpretación de que los pulsos detectados por Anita fueron generados por chorros de partículas ascendentes”.

Los científicos no detienen sus esfuerzos para encontrar qué es realmente lo que sucede. En estos momentos, se está desarrollando un detector de nueva generación para afinar más la detección y esclarecer el enigma.

Un punto que resaltan los expertos es la importancia y la utilidad de la verificación cruzada entre los diferentes experimentos científicos, así como se ha hecho a lo largo de los años.

domingo, 13 de abril de 2025

Pingüino salvado por turistas. ¿Eso está bien? 🐧



Un bote con turistas recibió un pingüino que huía de algún depredador y lo acercaron hasta un témpano donde otros pingüinos hacían su viaje por los mares antárticos. Inicialmente parece una buena acción, pues aparentemente lo salvaron, pero ¿interfirieron con la naturaleza? ¿Eso estuvo bien? ¿Qué piensas tú?