domingo, 12 de agosto de 2018

100 años del nacimiento del Profesor Julio César Musso




Al cumplirse 100 años del nacimiento del Profesor Julio César Musso, impulsor de la presencia del Uruguay en la Antártida, le rendimos homenaje.

El Prof. Julio César Musso
presidiendo la Primera Convención Nacional Antártica en 1970

Reseña biográfica del Profesor Julio César Musso

por Waldemar Fontes

Esta crónica fue preparada para “Proyección a la Antártida” del programa Proa al Mar del sábado 11 de agosto de 2018, trasmitido por Radio Uruguay

Su juventud y vida familiar
El Profesor Julio César Musso, nació en Montevideo el 5 de agosto de 1918.
Se crió en la zona Oeste de Montevideo en los barrios del Cerro, Casabó y La Teja.  Concurrió a diferentes Escuelas Públicas, hasta quinto año. Abandonó la escuela en 1929, con 11 años.
Se educó de manera autodidacta, en técnicas mecánicas, entre los años 1930 a 1955.
Entre 1938 y 1942 estudió en el Liceo Nocturno completando por aprobación los estudios secundarios, para luego cursar Preparatorio nocturno de Derecho.
Paralelamente se inscribió libre, en los preparatorios de medicina, Ingeniería y Química.
En 1945, ingresó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, obteniendo el título de Bachiller y la habilitación para Profesorado.
Realizó cursos reglamentarios en Facultad y participó en Seminarios de Derecho Internacional Público, Constitucional, Romano, Germánico y Civil, abandonando Facultad al 3er año para dedicarse a ocupaciones de carácter tecnológico.
En mayo de 1946 contrajo enlace con Doña María de los Ángeles Rinaldi y en cuya unión nacieron sus hijos: Delia María, María de los Ángeles y Carlos Alberto.  
Se divorció en 1957, volviendo a contraer enlace, en enero de 1970, con Doña Consuelo V. Charquero, no teniendo hijos en este segundo matrimonio.
Actividad laboral
En 1929 comenzó a trabajar en el Frigorífico Swift de Montevideo, hasta 1931, en que pasó a depender del Frigorífico Armour del Uruguay, donde estuvo hasta 1934.
De 1932 a 1941 trabajó en la Compañía Telefónica de Montevideo Ltd. y de 1941 a 1946 en  la I.T.T. donde luego fue promovido a Comprador de Planta y Encargado de Importaciones y Suministros Estratégicos.
En abril de 1947 fundó la Compañía INTER-TALKIE Ltda., con capitales de La Uruguaya de Seguros S.A.
Entre 1957 y 1958 se llevó a cabo el Año Geofísico Internacional. Por esos tiempos el Profesor Musso era Presidente de la Unión de Propietarios de Ómnibus de Turismo y Escolares y Delegado del Transporte de turismo ante la Federación Nacional de Transporte en Autobús.
De 1958 a 1960, fue copropietario de las Empresas “Parque Rodó” y “Malvín”, para el transporte de turismo y escolares con concesión de transporte de pasajeros desde el Aeropuerto de Carrasco.
De 1963 a 1965 fue creador y Director de los servicios de Transporte Combinados Sudamericanos BM, en el arco Río de Janeiro, Montevideo, Valparaíso.
También se dedicó en este período, a la Asesoría Técnica, destacándose las investigaciones de mercado que realizó para The Economist, de Londres, entre 1954 y 1961 referidas a América del Sur y el Caribe.

La Antártida Uruguaya
Desde el año 1961, Musso comenzó a difundir en la prensa, la idea de que Uruguay tenía derechos para estar en la Antártida.
Esto lo llevó a convocar a las personas interesadas en el tema a conformar una comisión para apoyar ese objetivo, a la vez que proponía fundar un Instituto de enseñanza sobre temas antárticos.
En marzo de 1961, en una nota titulada "Proyecto Nacional sobre Antártica" publicada en el Diario La Mañana ([1]), Musso explicaba:
"El Proyecto de Comisión Uruguaya de Cooperación Antártica, actualmente en estudio y decisión de los Ministerios competentes, desarrolla un plan de largo alcance, contemplando diversos aspectos y jurisdicciones…”. En base a este proyecto, fue que editó el primer número de la revista, "Antártida Uruguaya - por la creación de la Comisión Uruguaya de Cooperación Antártica".

La fundación del Instituto Antártico Uruguayo
La idea de fundar un Instituto Antártico, la planteó Musso en su “proyecto antártico” publicado en La Mañana, en marzo de 1961.
Musso expresaba que “En el proyecto se articula el funcionamiento del Instituto de Enseñanza del Antártico con función de capacitación, creación de museo, archivo y biblioteca.”
En el segundo número de la Revista Antártida Uruguaya, en la página 7, se publicaba un anuncio que decía: “Propiciamos Instituto Antártico Uruguayo, Cátedra, Museo, Bibliografía, equipamiento antártico.  Apóyelo.”
La concreción de la idea recién se llevó a cabo el 9 de enero de 1968, cuando el profesor Julio César Musso, junto a un grupo de allegados, fundaron el Instituto Antártico Uruguayo, de carácter privado ([2]).
El Profesor Musso, fue el Primer Presidente del novel Instituto, ocupando ese cargo hasta su oficialización en 1975.
En setiembre de ese año 1968, el diputado Salgado (Partido Nacional), presentó un proyecto de ley sobre el Uruguay y la Antártida ([3]), donde entre otras cosas, proponía la oficialización del recién creado Instituto Antártico uruguayo, a efectos de que dispusiera de mayores medios y contara con el apoyo del Estado.
En 1969, Musso escribió el libro (inédito) “Antártida Asignada”. Allí exponía el por qué nuestro país tenía derechos sobre el continente antártico, basándose en documentos que acreditan la herencia de los derechos de España, a través de la acción del Apostadero de Montevideo y de la Real Compañía Marítima, fundamentando esto con exploraciones arqueológicas en la Isla Gorriti.
En 1970, Musso fue designado como Delegado del Instituto Antártico Uruguayo ante la comisión de Estudios Antárticos, en el Instituto “Artigas” del servicio Exterior, conforme a un Decreto del 19 de mayo de 1970.
La Primera Convención Nacional Antártica
Otras personas se unieron a la prédica de Musso y ya constituido el Instituto Antártico Uruguayo, se logró concretar la “Primera Convención Nacional Antártica” del 24 al 27 de abril de 1970, en la Sala de Conferencias de la Biblioteca Nacional.
Dicha Convención fue presidida por el Profesor Musso y contó con la participación de destacados panelistas, como el Profesor Jorge Chebataroff y el Cnel. Rolando Laguarda Trías, entre otros, quienes de diferentes ángulos analizaron la temática antártica y las posibilidades de que Uruguay ingresara al Tratado Antártico, estableciera bases en el continente helado y estudiaron los posibles derechos de soberanía de nuestro país.( [4])
Con motivo de la Convención, el Diario El País, publicó el libro del Profesor Musso, “Antártida Uruguaya”, donde se exponía una completa reseña de los orígenes de la vinculación de nuestro país a la actividad antártica, desde los tiempos de la dominación española.
En su libro, Musso planteaba la cuestión de que Uruguay tenía derechos soberanos para una eventual reclamación territorial en la Antártida, pero a la luz del Tratado Antártico que ya estaba vigente, reconocía que nuestro país debía hacer el esfuerzo para ingresar al mismo y actuar, compartiendo esfuerzos con los países firmantes del Tratado, en beneficio de la ciencia.  
Logros del Instituto Antártico Uruguayo 1968 - 1975
Entre 1968 y 1975 el Instituto Antártico de Musso, organizó una biblioteca y editó varios números de la llamada “Publicación del Instituto Antártico Uruguayo”.
El contenido de esas publicaciones era además difundido en una serie de audiciones radiales que se trasmitieron por las estaciones del SODRE ([5]), extendiéndose también a la televisión.
En esas publicaciones dejaron plasmado los objetivos propuestos para desarrollar una campaña antártica a largo plazo, como se puede leer en la “Publicación Nº 17” del Instituto Antártico Uruguayo, de 1974  ([6]), donde desarrollaban un plan estratégico para desplegar personal y medios para establecer una base en el continente antártico.
En 1975, el IAU, pasó a depender del Ministerio de Defensa Nacional y el profesor Musso entregó su cargo de Presidente.
Previamente, en febrero de ese año, concurrió en misión oficial a Buenos Aires, en lo que describía como “Primera Misión Oficial Antártica al exterior” en la cual tuvo oportunidad de visitar el Instituto Antártico Argentino para estudiar la realización común de planes de investigaciones científicas antárticas.
Alejado del IAU, Musso siguió vinculado a la Antártida.  Dejó testimonio de ello en numerosas notas de prensa y publicaciones científicas.
Tomamos como ejemplo una nota de El Día de 1979 ([7]) donde describía las opciones que tenía el país en aquel momento para acceder al Tratado Antártico, destacando conceptos como la posible ubicación de una base uruguaya en la Antártida, en la zona del Cabo Norvegia, la capacidad operativa de navegar hasta esa zona con buques nacionales y un minucioso análisis de los recursos y medios disponibles en nuestro país, para esos fines.
En diciembre de 1982, EL DIA ([8]), manifestaba que próximamente, Brasil estaría enviando su primer expedición a la Antártida, consumando así una serie de estudios que habían contado con el asesoramiento de un uruguayo, el Profesor Musso.
Si bien los contactos de Musso no fueron oficiales, el asesoramiento que brindó a varios investigadores brasileños fue muy valioso para los estudios que encaraba ese país en aquel momento, significando un aporte para el concepto de “Antártida Sudamericana” que ya se estaba gestando.
Esta reunión en Brasil, acarreó problemas al Profesor Musso en la interna nacional. Se vivían otros tiempos, y la prédica ya no podía seguir haciéndose a su manera desordenada. Ahora Uruguay había adherido al Tratado Antártico y por lo tanto las actividades oficiales solo podían hacerse a través de los órganos de gobierno. [9],:
Las huellas del profesor Musso
El Profesor Julio César Musso, falleció en Montevideo, el 25 de junio de 1984.
El 28 de enero de ese mismo año, la Primera Expedición Uruguaya, había llegado por medios propios a la Antártida y pocos meses después se inauguraba la Base Científica Antártica Gral. Artigas, sin que él, el gestor de la idea pudiera verla con sus propios ojos.
Le pasó como a tantos profetas impulsores de una idea visionaria y no llegó a ver su meta cumplida.  Pero sus huellas marcaron un camino. Por eso hoy, al cumplirse 100 años de su nacimiento, le rendimos homenaje.
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Para seguir conociendo historias sobre el Uruguay y la Antártida, los invitamos a seguirnos, el sábado próximo, en Crónicas Antárticas, por Radio Uruguay.
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Fuentes Consultadas:
Profesor Julio César Musso. Investigador antártico y Fundador del Instituto Antártico Uruguayo - Apuntes para su biografía” por el Tte.Cnel Waldemar Fontes – Octubre 2008.
Revista Antártida Uruguaya, 1962
Antártida Uruguaya. Ediciones El País, 1970
Lic. Ana María de Salvo -  Paralelo 62, Uruguay en la Antártida - Montevideo, 1998
Datos y fotografías aportados por la Sra. Delia Musso, hija del Prof. Musso.
Currículo del Prof. Julio C. Musso, firmado por el mismo.
Notas de prensa de la época
Aportes de testigos y personas que lo conocieron.

Al cumplirse 100 años del nacimiento del Profesor Julio César Musso, le rendimos homenaje.



[1] Diario "La Mañana", Dir.: Carlos Manini Ríos, Año XLIV, No.: 15.625, de Sábado 18 de marzo de 1961, pág.: 4. Transcripto del original, disponible en la Biblioteca Nacional, por Delia Musso.

[2] Antártida Uruguaya” Nota 2, pág 68
[3] Continente Antártico, derechos de la República, Repartido 476, carpeta 1100, Octubre 1868, Diputado por Montevideo Luis Alberto Salgado (Partido Nacional)
[4] Lic. Ana María de Salvo -  Paralelo 62, Uruguay en la Antártida - Montevideo, 1998
[5] Expedienté original  de S.O.D.R.E. - Asunto 133 Año 1969 – “El Prof. Julio C. Musso solicita autorización para realizar una Audición semanal por Radio  Oficial,  del   Instituto  Antártico   Uruguayo” – Aprobado el 11 de febrero de 1969. – Publicado en Antártida uruguaya, Pág 68, (Prof. Julio C. Musso)

[6] pág. 27 y sigs.  de la “Publicación Nº 17” del Instituto Antártico Uruguayo. 1974: PROGRAMACIÓN DE ACTIVIDAD Y PARTICIPACIÓN DEL INSTITUTO ANTARTICO URUGUAYO EN LAS INVESTIGACIONES Y EXPLORACIONES ANTARTICAS CIENTÍFICAS CORRESPONDIENTE A LOS AÑOS DE 1973, 1974, 1975, 1976 y 1977 SINÓPTICA.
[7] Cuatro Opciones Nacionales Antárticas, por  Olga Alfonso- Publicado en EL DIA, Pág. 30 - Montevideo, domingo 16 de diciembre, de 1979
[8] “EL DÍA” SÁBADO 25  Y DOMINGO 26 DE DICIEMBRE DE 1982 - Expedición Brasileña a la Antártida, con el Asesoramiento de un Uruguayo. Será el Tercer País de América Del Sur en Trabajar Allí.
[9] EL PAIS, Setiembre de 1981: “Sobre Política Antártica”

sábado, 4 de agosto de 2018

De la Antártida a la Luna, a Marte y más allá...

Hace unos días, la prensa anunciaba el hallazgo de agua líquida en el Polo Sur del planeta Marte. Los científicos ya han comprobado que en rocas debajo del hielo, en la Antártida, hay sistemas vivos que han generado su propio ecosistema. Lo mismo pasa en lagos debajo del hielo, por lo que si en esta otra Antártida, la del Polo Sur de Marte, hay agua, es muy posible que haya allí también alguna forma de vida, recreándose el misterio de las cosas por descubrir que han hecho siempre a la humanidad progresar y aventurarse al más allá…


Esta crónica fue preparada para “Proyección a la Antártida” del programa Proa al Mar del sábado 28 de julio de 2018, trasmitido por Radio Uruguay


Hielo en el Polo Sur de Marte

De la Antártida a la Luna, a Marte y más allá
por Waldemar Fontes

Hace unos días, la prensa anunciaba el hallazgo de agua líquida en el Polo Sur marciano, la que se mantendría en ese estado debido a unas especiales condiciones, bajo una gruesa capa de hielo, con temperaturas en la superficie de 120 grados bajo cero.

Esto nos llevó a repasar el pensamiento del Profesor Julio César Musso y a su concepto de espacio de naturaleza, que analizaba en su libro “Antártida Uruguaya” [1], publicado en 1970 donde decía: “El tema dominante y objetivo de este libro es el Continente Antártico en general, así como de la Antártida Uruguaya, en particular. Este objeto, a la par que amplio y original, requiere cuidadoso enfoque y permanente auxilio de múltiples disciplinas científicas, jurídicas, tecnológicas y políticas. La subordinación de éstas al tema central y dominante, es debido a que Antártida constituye un espacio de naturaleza, similar en concepción, a otros espacios no pertenecientes a Estado alguno, cual resulta el altamar océano, profundidades, suelos y subsuelos marítimos, atmósfera terrestre, espacio ultraterrestre, cuerpos celestes, fueren planetas o satélites naturales".

El pensamiento de Musso, un autodidacta con formación en Derecho y ciencias biológicas se nutrió de fuentes que eran las más modernas en su tiempo, explicando que mientras que “para el derecho, el espacio está asimilado a territorio, para la ciencia, el espacio está determinado por el medio que domina el objeto de la investigación … mediante las cuales se interpretan o se conocen los fenómenos naturales.  
Y seguía: Constituyen espacios de naturaleza, para la ciencia entonces, los siguientes: espacios ultra -terrestres, siderales incluso, los cuerpos celestes, en especial los planetas y satélites naturales, la atmósfera terrestre, la superficie sólida de la tierra (continentes, islas, archipiélagos), el alta-mar de superficie, las profundidades marinas, los fondos, suelos y subsuelos del alta-mar océano, Antártida, las profundidades terrestres, ondas y bandas hertzianas -, etc. Estos micro-espacios tienen su contra-partida en los micro-espacios, entre los que se destacan las partículas subatómicas.
Musso explicaba, que si bien al momento de escribir sus libros la humanidad aceptaba la multiplicidad de espacios de naturaleza, no ocurría lo mismo a comienzos del Siglo XX, puesto que en aquella época solo se podía acceder físicamente a la superficie sólida terrestre o la superficie del mar.  A estos espacios los llamaba “espacios convencionales”, pero según lo preveía, avanzado el Siglo XX y para el futuro, el ser humano podría acceder a otros espacios de naturaleza, empleando medios nuevos para penetrar en ellos. 
El Profesor Musso explicaba: “El vínculo o instrumento de que hace uso el hombre, para su ingreso en cualquiera de los espacios de naturaleza, está constituido únicamente por vehículos instrumentados: telescopios, buques, submarinos, aeronaves, batiscafos, astronaves, etc., fueren tripulados o teledirigidos”
Al estudiar los espacios convencionales, hacía un análisis de cómo la evolución de los conceptos jurídicos de dominio de esos espacios, influía en los medios o vehículos empleados para acceder a los mismos.
Cuando se efectuaron las aperturas de las rutas aéreas y submarinas, los instrumentos o vehículos fueron asimilados al concepto de nave, en todo lo pertinente, persistiendo la misma tendencia hoy día, para el tratamiento y asimilación para las astronaves y satélites tecnológicos”.
En base a estos conceptos, surgía la forma de acceder a los espacios de naturaleza como el antártico, donde a pesar de existir reclamos territoriales, la dificultad de acceder físicamente a los mismos impuso que se lo tratara conceptualmente, como al altamar, considerando la Antártida como "res nullius", es decir, bien de nadie.
Esto conlleva que se deban regular las actividades de pesca, de tránsito y de navegación, mediante acuerdos y convenciones internacionales.
Asimismo los espacios de naturaleza, como la Antártida, los fondos marinos, el espacio exterior, planetas y satélites naturales, deben ser considerados doctrinalmente como “res scientíficum", es decir, espacios sujetos fundamentalmente a la investigación científica y operaciones pacíficas.



De la Antártida a la Luna: Vehículos para acceder a los espacios de naturaleza antárticos.

Cuando imaginamos la prédica del Profesor Musso, pensábamos que su propuesta de enviar una expedición uruguaya a la Antártida, allá por los años de 1960, sería hoy como intentar convencer a nuestros contemporáneos de que Uruguay puede enviar una expedición a la Luna. Mas sorpresa nos llevamos cuando al estudiar su obra, descubrimos que había analizado en detalle, las semejanzas y diferencias de la Antártida con la Luna, comparando la manera en que ambos espacios de naturaleza influyen sobre diferentes áreas de la Tierra, planteando que era algo tan lógico enviar una expedición a la Antártida como lo podía ser el emplear un telescopio para acceder a la observación de la superficie lunar.
Confrontando la Luna con la Antártida, Musso planteaba: “nada se opone a que se considere a la Antártida como un sub-satélite natural terrestre, cuya característica de SUB, implica condición terrestre no observable al norte del Paralelo sur, sesenta grados Sur, en tanto que la Luna sí, es observable desde cualesquier coordenada geográfica de la superficie terrestre… siendo digno de destacar, que si bien Luna tiene importancia biológica decisiva en Tierra…, la importancia de Antártida, como reguladora del clima de la tierra no lo es menos”, concluyendo que: “Antártida y Luna constituyen espacios de naturaleza exceptuados de radicación humana y procreación de la especie por sí misma y, con lo cual, se está ante espacios homólogos, desde el punto de vista jurídico”. [2]
El Profesor Musso, analizaba la llegada del hombre a la luna, hecho acaecido en 1969 y lo comparaba con el proceso de descubrimiento y conquista de la Antártida.  A la luz de la historia, la Antártida se conoce desde fines del siglo XVIII, aunque fuera presentida por los geógrafos y sabios de la antigüedad, mientras que la Luna, era conocida desde tiempos inmemoriales.
Esta comparación de ambos espacios de naturaleza, viene al caso, porque la Antártida, aún antes de ser “descubierta”, estaba entregada por el Tratado de Tordesillas (1494), a España y Portugal,  mientras que la Luna, aunque haya sido “conquistada” en 1969 por el arribo de vehículos apropiados, es un espacio de naturaleza regulado por el Tratado del Espacio Exterior vigente desde 1963, lo que determina que su exploración y utilización, “deberá hacerse en provecho e interés de todos los países, no pudiendo ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
Resumiendo, el vehículo para acceder a los espacios de naturaleza puede ser un objeto de conquista e intromisión o un medio por el cual acceder al mismo.
En ambos casos, el empleo del vehículo de penetración puede ser a la vez un medio para realizar investigación científica y como tal debe aprovecharse.
Escribía Musso: “Cuando mencionamos Antártida, hicimos énfasis de que es un Continente desierto, helado y hostil, carente de población humana aborigen. En cuanto a los otros espacios, fuere el alta-mar océano, la atmósfera, …suelos y subsuelos marinos, así como el espacio ultraterrestre…, la investigación prescindió, de los vehículos conductores, mediante los cuales, el hombre penetra, transita, extrae, investiga e incluso guerreaba”.
Basado en esta conclusión, planteaba la importancia que debía dársele al “medio conductor” como vehículo de acceso al espacio de naturaleza antártico, ensayando una clasificación de los vehículos disponibles a través del siguiente análisis:
“Un atento análisis sobre los vehículos en general, nos permite distinguir tres categorías relevantes y como sigue: [3]
Primero: vehículos fijos tales como el microscopio, el telescopio, ultramicroscopio, periscopios y modalidades convergentes. Mediante la operación con estos vehículos, el hombre y en sitio, penetra en profundidades e identificaciones extraordinarias.
Segundo: vehículos móviles teledirigidos, tales como aviones de piloto automático, astronaves conducidas por robot, satélites de observaciones y siendo en todos los casos, el vehículo esencial, la honda hertziana, de múltiples bandas, frecuencias y máximo horizonte de operación.
Tercero: vehículos móviles con rol de tripulación, buques, aeronaves, submarinos, rompehielos batiscafos, astronaves, helicópteros, tractores polares, etc.”
Cada una de estas categorías de vehículos, cuya indicación es únicamente a título de ejemplo y a los efectos de establecimiento de distinciones básicas, puesto que la nómina puede ampliarse, ha permitido descubrir, encontrar y ampliar, así como identificar, cartografiar espacios de naturaleza antes ni siquiera concebidos.
La acumulación de descubrimientos científicos, en base a cada categoría vehicular, permite un reordenamiento científico de incalculables consecuencias. Ahora y en nuestros tiempos, el concepto de descubrir, desvelar lo que estaba oculto, es insuficiente. Veamos un ejemplo: Luna por todos es vista y por ello, no es descubierta. Sin embargo, alunizar, es decir descender el hombre en Luna, tiene los atributos propios del descubrir, más aquel que corresponde al traslado del hombre a Luna

¿QUE ESPERAN LOS URUGUAYOS DE LA ANTÁRTIDA?

Con esta pregunta, el Profesor Musso comienza un capítulo de su libro, reflexionando lo siguiente: “Buenos augurios, esta es una pregunta que se las trae… Ilustra esta posición, una vieja parábola revivida, en ocasión de haber excursionado en las Sierras de Maldonado y conversado con los lugareños canteristas, extractores de puro mármol y de granito.
Uno de ellos decía: el hombre se ha desvelado en el pasado preocupado en transformar las piedras en oro y nunca, dijo, se ha preocupado en la transformación de las piedras en alimento, comida, sostén de los semejantes.
Ello viene oportuno, puesto que luego del alunizaje de julio de 1969, se ha procurado hallar agua en los testimonios pétreos importados a tierra”.
Nuevamente la referencia Antártida-Luna en la comparación de Musso es muy ilustrativa para explicar a quienes en su tiempo no veían el porqué de la vinculación uruguaya a la Antártida.
La búsqueda de agua, elemento esencial para la vida, ya estaba imponiéndose como prioritaria en aquella investigación científica del espacio exterior… entonces, ¿cómo no mirar hacia la Antártida, siendo que era la mayor reserva de agua dulce existente en la Tierra, la cual estaba justamente allí frente al territorio uruguayo?
Decía Musso: “Vincular Antártida a Uruguay, implica de suyo un nuevo aspecto físico, que se suma a los ya descriptos...  La renuencia en considerar la existencia de estos aspectos, es debido a la poca y ninguna atracción que los nacionales de Uruguay sienten frente a la naturaleza desnuda y hostil. Sin embargo esta etapa se requiere superarla por la subsistencia misma”.
En estos tiempos de crisis económica y de falta de recursos, el concepto de Musso vuelve a adquirir vigencia y sobre todo si lo vinculamos a la exploración espacial y al reciente descubrimiento de agua en Marte.  
Los científicos ya han comprobado que en rocas debajo del hielo, en la Antártida, hay sistemas vivos que han generado su propio ecosistema. Lo mismo pasa en lagos debajo del hielo, por lo que si en esta otra Antártida, la del Polo Sur de Marte, hay agua, es muy posible que haya allí también alguna forma de vida, recreándose el misterio de las cosas por descubrir que han hecho siempre a la humanidad progresar y aventurarse al más allá…
Para saber más sobre las Antártidas de éste y de otros planetas, los invitamos a seguirnos en ·#CronicasAntarticas, el sábado próximo, por Radio Uruguay.

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[1] Prof. Julio C. Musso – AntártidaUruguaya – Ediciones El País, Montevideo, Uruguay – 1970. Prólogo
[2] Prof. Musso en “Antártida Uruguaya” (obra citada): CAPITULO V - DE LA ANTÁRTIDA A LA LUNA - Páginas 14 a 15 del original.
[3] Prof. Musso en “Antártida Uruguaya” (obra citada): CAPITULO XX - VEHICULOS CONDUCTORES V) Vehículos- Página 43 del original.

sábado, 28 de julio de 2018

Jorge Nusa, su legado antártico


Esta crónica fue preparada para “Proyección a la Antártida” del programa Proa al Mar del sábado 28 de julio de 2018, trasmitido por Radio Uruguay


Jorge Nusa en la BCAA en el invierno 2011

Homenaje a Jorge Nusa y su legado antártico

por Waldemar Fontes


El 17 de marzo de 2017 recibíamos la triste noticia del fallecimiento de Jorge Nusa, reconocido meteorólogo, docente, comunicador y excelente persona, quien se fue dejando un enorme vacío, pero también una vasta trayectoria y un legado que será recordado por siempre. 

Jorge Enrique Nusa Albertoni, había nacido en Montevideo el 16 de noviembre de 1965, en la zona de Belvedere, Estudió en el Liceo 2, en el Miranda y en el Liceo 22 de La Teja donde luego volcó muchos de sus aportes 

Ingresó en la Dirección Nacional de Meteorología, dependiente entonces del Ministerio de Defensa Nacional revistando con el grado de Sub Oficial Mayor Equiparado, donde se desempeñó como Jefe Técnico del Centro Nacional de Meteorología y como Director de la Escuela de Meteorología del Uruguay 

En noviembre de 2013, por la Ley Nº 19.158 se creó el INUMET (Instituto Uruguayo de Meteorología) donde Jorge Nusa, pasó a cumplir funciones. 

Trabajó también en la Corte electoral. Estudió Geografía en Instituto de Profesores Artigas (IPA) y se desempeñó como comunicador en la radio El Puente FM 103.3 y en otros medios. 


Jorge Nusa en El Puente FM en agosto 2016
foto de Pablo Rivero

El 21 de julio de 2018, cuando la radio El Puente FM festejó los 24 años de existencia, los compañeros y familiares más cercanos de Jorge Nusa descubrieron una placa en su honor, dándole su nombre a la sala de producción y de reuniones de la radio. 

En esa misma zona de La Teja, fue donde en 1968, el profesor Musso había fundado el Instituto Antártico Uruguayo y por esa razón, queriendo dar continuidad a esa utopía, en esta crónica queremos homenajear a Jorge Nusa, recordando algunas de sus vivencias en la Antártida, donde se desempeñó como meteorólogo de la dotación Antarkos 27 en el invierno de 2011, contagiándose del espíritu antártico, para transformarse en un activo colaborador del programa radial Proyección a la Antártida y de la revista Copos de Nieve.


Leamos algunos fragmentos de los textos que nos dejó: 

En Copos de Nieve - Nº 32 - Junio 2011 escribía:

Me considero, de una manera u otra, un científico. Entre otros, Chuck Doswell, estadounidense, un "as" de la meteorología, defiende el hecho de que los meteorólogos operativos seamos eso: científicos. Compartimos estos conceptos con colegas, mientras desde el mundo "académico", algunos "puros" insisten en dejar la ciencia tan alta que apenas la podemos ver... 

También me considero un tipo informado y formado, con valles y crestas como todo el mundo. En estos temas mi mente está abierta. Ahora bien, trato de no confundir los procesos naturales del Universo con otra cosa. 

Los procesos naturales implican también las consecuencias de los actos del hombre en la tierra, un ser natural generando sus cosas e impactando en el planeta. Como lo hace un castor cortando el cauce de un río, o una corriente marina muy cálida matando pichones de pingüinos por súbito contraste térmico.  Ahora, sobre una tormenta solar, natural episodio del desarrollo de una estrella del tipo espectral G2 como es nuestro Sol, difícil que sea el hombre culpable. 

Las consecuencias en el campo magnético de la tierra son la reacción a esa acción que se desarrolla a 150 millones de kilómetros de nosotros. Una erupción volcánica o un terremoto, vinculadas o no a un aumento de la actividad solar, de última también son procesos naturales que siempre han ocurrido y que ahora tienen más prensa, seguidores y buscadores de mitos... 

Lo que quiero aceptar es que el futuro nos puede deparar sorpresas y explicaciones que siempre aspiro que sean para bien. Hace 500 años si un tipo aparecía con un GPS en la Santa María de Cristóbal Colón podría pasar por brujo o algo parecido. 

Si mi vieja viviera y pudiera ver que en el 2011 puedo comunicarme a través de una computadora desde la Antártida con el resto del planeta (y aledaños si me pusiera a chatear con la tripulación de la Estación Espacial Internacional)...uyyy, no lo podría creer… 

En todo caso, lo que deberíamos aprender (obsérvese mi escepticismo con el manejo del condicional) es el COMO manejamos las herramientas para no seguir depredando nuestra "nave espacial", como han llamado varios a la Tierra, única y finita... 

Y adornaba sus reflexiones con unos versos en prosa que decían 

Ya casi un mes....Hoy, es especial. Como ayer y ante ayer, y mañana y pasado, y.... 
Nieve lenta, nieve mansa, nieve brillante, leve, mansa, lenta...   
casi flota, cero viento, viento cero. 
Suena otra vez atronador el silencio. 
Casi se puede volar entre los cerros nevados, las sombras no son fantasmas...
El zumbido lejano del generador, casi imperceptible, nada más.. 
No hay olas. En la playa helada no se siente el mar. Solo faltan las estrellas... 
¿Vienes? 
Ven que la madrugada está fresca y joven, quédate un rato que cuando despiertes ya estarás de nuevo en tu cama, en la rutina montevideana, en la ciudad lluviosa con el otoño batiéndose en retirada. 
Aquí el invierno se resiste, no quiere venir, apenas debajo de la congelación el agua está indecisa...
Sabemos que todo está más blanco, que cuando el tenue sol salga será un tiempo más blanco... 

De tocar el cielo con las manos, palomas nocturnas y ecos... 

de Jorge Nusa Albertoni, el Viernes, 08 de julio de 2011, publicado en Copos de Nieve - Nº 33 - Agosto 2011 

Diez grados bajo cero. Como anoche. ¿Valen palomas antárticas en vuelo nocturno por estrellas fugaces? Me parece que alguna de esas luces en el firmamento eran los animalitos planeando en la madrugada. Qué lindo ser una paloma antártica. El bicho va volando por la inmensidad de la isla, sabedor intuitivo que la inversión térmica hasta cierta altura hace potable la temperatura y que puede volar a sus anchas. A sus anchas por aquí y por allá... 

La vista se acostumbra, como nos pasó en la madrugada anterior en los cerros. 

Nos fuimos en patota, éramos cinco. Fuimos a la cima de un humilde cerro de la entrada de la Base, donde está el cartel con la bandera bicolor y el sol en el extremo superior derecho. 

Unos 35 metros sobre el nivel del mar, entre el camino hacia Frei y Bellingshausen y el lago Uruguay. Allá vamos, caminando en la oscuridad luminosa...Sin contradicción porque es así: una oscuridad luminosa. 

Cientos de millones de estrellas son nuestras linternas, algunas que ya no existen o están en otro sitio o eran jóvenes hace cien años. Nos iluminan. Nebulosas, cúmulos globulares, galaxias tan lejanas, gas, polvo brillante, planetas escondidos... Otra noche con la Vía Láctea abrazadora y maternal. ¡¡Señores, ahí está, ahí, el centro de la galaxia entre Escorpio y Sagitario!! 

El centro mismo de nuestra casa galáctica!!!. El Escorpión caminando por la bóveda celeste!!! 

Cada pequeña constelación del sur que ubico, me emociona. La mosca, el camaleón, el triángulo austral, la corona australis, ¡¡Lobo, esa constelación es la tuya, la del Lobo!!... la perpetua Cruz del Sur. Si, mirá, si extendés el palo mayor de la cruz hacia esa estrella que es Achernar del Eridano, a mitad de camino, está el Polo Celeste Sur. 62º por encima del horizonte. Y si proyectás una línea hacia el horizonte, desde ese punto, te topas con el Sur geográfico. 

Solo cuatro años luz para llegar a esa estrella, que son tres, Alfa del Centauro...Esa luz partió de la estrella hace cuatro años!! ¿Te imaginas? 

¿Que hacíamos un 7 de julio, hace cuatro años, una madrugada como esta?? 

Colores y formas, estrellas fugaces, las palomas antárticas del firmamento. ¡¡Miren!! Estiras la mano y atrapas un manojo de estrellas!!!. 

¿Qué otra cosa más que la emoción puede surgir, brindando con los compañeros, los "barra", "hombres antárticos", todos protagonistas privilegiados de la noche, la verdadera madrugada, la intensa?. 

Contrastando en el cielo, allí, el glaciar Collins. Del lado de la Bahía, las luces de King Sejong. (Quizás sea bueno pedirles a los colegas que también apaguen sus luces). Se recorta en el mar aun sin congelar la geografía de la bahía y las caletas. Y queda el sonido. Viene Arturo caminando, y esta como a cien metros y se escucha claramente sus pasos en la nieve granulada. ¡¡Y descubrimos el eco!!. Gritamos, saludamos a la noche. Se repite, se repite. Uno, dos, tres..."Pelado, apaga la luzzzz"...Se repite en la inmensidad.. una, dos, tres veces… Hay que tener cuidado pues quizás llegue a los chilenos y piensen que hay gente pidiendo ayuda!! 

Nos tiramos boca arriba en la nieve. Que buenos que son estos trajes de frio, los "Vikingo"...Y justo, tuve mi momento para recordar a Diego, que quizás de vez en cuando venga a visitarnos en estas noches. 

Y tuve un momento para mi vieja, para mis hijas, para mis queridos y queridas, para los amores pasados, para los amores perdidos, para los amores presentes y futuros... 

¿Cómo se puede combinar la paz con la excitación de estos momentos? 

No sé cómo, pero se puede. Se puede. 

Jorge Nusa en el parque meteorológico de la BCAA en 2011

Y queremos cerrar este homenaje a Jorge Nusa, con estos versos que escribió el Viernes, 02 de septiembre de 2011, publicado en la página 8 de Copos de Nieve - Nº 34 

Si se fuera la nieve.... 

El viento norte nos agobia desde hace días. 
Le va ganando el sobre cero al bajo cero... 
La nieve se resiste desde los "médanos blancos" que nos rodean, 
y en los cerros y en los caminos y en el glaciar y en la bahía y en el islote de Cappi... 


Cruje, grita...sigue gritando. 
La siento bajo mis pies.... 
El splash de los pedazos de hielo desprendiéndose a los gritos de las antenas y los tirantes.. 
La niebla va y viene, viene y va, con su primas la llovizna y la lluvia 

Si se fuera la nieve mañana... 
Si se fuera, es como si tú te fueras... 
Aquí no queremos que te vayas, 
Queremos que siga tu magia... 
Que siga el blanco de las noches y los días, habitando en esta isla de la Antártida.. 

Que vuelva el viento sur, que vuelva el frio... 
¿Te quedas? Aún no es tiempo. Aún falta... 
Ya habrá tiempo para rocas y barro... 
Si se fuera la nieve...es como si te fueras.


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Vaya nuestro homenaje a Jorge Nusa.
Los esperamos en #CronicasAntarticas por Radio Uruguay 

sábado, 21 de julio de 2018

Incendios en la Antártida



El fuego es uno de los mayores peligros para las dotaciones antárticas y ninguna prevención es poca ante este implacable enemigo que en segundos puede consumir años de esfuerzo y poner en peligro las vidas humanas. 


Esta crónica fue preparada para “Proyección a la Antártida” del programa Proa al Mar del sábado 21 de julio de 2018, trasmitido por Radio Uruguay

Incendios en la Antártida


por Waldemar Fontes

La Antártida, a pesar de ser la mayor reserva de agua dulce del mundo, por la sequedad del aire y las escasas precipitaciones es también el mayor desierto del planeta. 

Allí las temperaturas de extremo frío obligan a que el ser humano requiera de refugios calefaccionados para poder sobrevivir y esto ha sido la causa de muchos accidentes a lo largo de la historia de la presencia humana en la Antártida. 

Hace unos días recibimos la triste noticia del incendio del edificio de la Capitanía de Puerto de la Bahía Fildes, una hermosa y moderna construcción finalizada en 2009, donde se alojaba la dotación de la Armada de Chile que mantenía esas instalaciones, con la misión de dar apoyo a la navegación en la zona y contribuir a la protección del medio ambiente. 

Las pérdidas fueron totales y en pocos minutos desapareció una instalación que cumplía una importantísima función para todos los operadores antárticos que habitualmente allí trabajan. 

A poca distancia de la Capitanía de Puerto, se halla un destacamento de bomberos, que es parte de la seguridad del aeródromo chileno Tte Marsh y a pesar de su rápida actuación, no fue posible contener las llamas, pues es imposible en esas latitudes contar con un flujo de agua líquida continuada como para apagar un fuego de esas proporciones, pues el agua se congela en las mangueras y tuberías. 

Este no ha sido el primer incendio que se produce en el conglomerado de instalaciones chilenas que se conoce como Base Frei, pero que incluye el aeródromo, la base naval, la base de la Fuerza Aérea, la Base Científica Escudero y la Villa Las Estrellas donde habitan las familias de algunos funcionarios. 

En 1987, había ocurrido un incendio con la pérdida de una vida, tal como lo contaba Orosmán Pereyra en sus relatos de ese invierno. 

En el año 2007, el propio destacamento de bomberos del aeródromo Tte Marsh sufrió los embates del fuego, quemándose completamente, incendiándose hasta los camiones bomba, que no pudieron ser evacuados a tiempo. 

Otro incendio de proporciones ocurrió en 2009, cuando se quemó totalmente el hermoso gimnasio que era compartido por todas las bases y que era un centro de las actividades sociales, muy apreciado. 

La historia de incendios en la Antártida es larga y ya en la primer invernada programada hubo un accidente cuando la expedición británica de Borchgrevick, instalada en el Cabo Adare en febrero de 1989, fue afectada por el incendio de una de las cabañas, donde una vela habría quemado un colchón, propagándose las llamas a toda la casa, poniendo en riesgo la vida de los expedicionarios, perdiéndose todo lo que había en la cabaña. 

Ese incendio sirvió para alertar que en futuras expediciones, no debería almacenarse todo en una única cabaña, sino que era necesario distribuir los alojamientos y los depósitos en dos o más ubicaciones, separadas unas de otras para prevenir que en caso de que una se quemara, las otras sirvieran como refugio a los sobrevivientes. 

Los países que tienen más bases y los que llevan más tiempo instalados en la Antártida, han sido los que más accidentes tienen en su haber. A continuación, enumeramos algunos: 

En 1948, en la Bahía Esperanza, donde hoy se ubica nuestra estación ECARE, se incendió la casa conocida como Trinity House de la base D, muriendo dos personas. 

En 1984, ocurrió un tragicómico suceso en la Estación argentina Almirante Brown, en la Bahía Paraíso, cuando el médico de la base, que no quería permanecer en el invierno, prendió fuego a las instalaciones obligando a la evacuación de la misma, la que después de años, fue reconstruida. 

En mayo de 1991, ocurrió un incendio en la base McMurdo de los EE:UU., quemándose por completo una capilla que en el invierno se usaba como depósito de instrumentos musicales y sala de ensayos de la banda que tenía la base. En una noche de sábado, mientras la banda estaba tocando se produjo el siniestro que consumió todo el edificio 

En setiembre de 2001, durante una fuerte tormenta con vientos de más de 80 nudos, se incendió el laboratorio Bonner Marine, de la estación científica británica Rothera, con pérdidas totales, sin lesionados. 

El 10 de setiembre de 2005, el fuego destruyó instalaciones de la base argentina Belgrano II, sin provocar víctimas. Las llamas comenzaron por una falla en el sistema de calefacción y a pesar del siniestro, la base siguió funcionando normalmente. 

A fines de julio de 2007, la escuela de la Base Esperanza, de Argentina, fue afectada por el fuego, destruyéndose por completo. Según informaba Página 12 del 31 de julio 2007: “Aunque el personal pudo detectar rápido el pequeño foco de fuego, tuvo menos suerte en controlarlo. “Una hora y media después ya no había edificio”, relató el jefe de la base. Las llamas arrasaron con las aulas de enseñanza primaria, la sala de computación… y el patio cerrado donde los 17 chicos aprovechaban los recreos. La tristeza de los chicos no entendía las razones dadas por los mayores, como por ejemplo, que los incendios son frecuentes debido a los vientos – suelen registrarse ráfagas de más de 200 kilómetros por hora– y la combustibilidad de los aislantes, o que gracias a la debilidad excepcional del viento, registrado esa tarde, se pudo preservar una casa y un depósito cercanos al colegio. 

En ese mismo 2007, se produjo el incendio del rompehielos Almirante Irizar, de la Armada Argentina, cuando regresaba de su campaña antártica, lo cual significó una enorme pérdida no solo para los argentinos, sino para todas las partes que se beneficiaban con su apoyo en las regiones antárticas. Afortunadamente no hubo víctimas en ese incendio y el Irizar, luego de 10 años de reparaciones, en este año 2018, volvió a navegar en la Antártida. 

El 5 de octubre de 2008, un serio accidente ocurrió en la base rusa Progress, ubicada en las colinas de Larsemann, en la bahía Prydz en la Antártida Oriental, cuando un incendio afectó las instalaciones, destruyendo entre otras cosas, la sala de radio, por lo que quedaron aislados sin poder solicitar auxilio hasta dos días después. En ese siniestro falleció un operario y hubo varios heridos, los que fueron trasladados a la base china Zhong Shan, distante a unos dos kilómetros de allí. 

En mayo de 2009, se incendió la histórica cabaña denominada “A-frame”, en la base Scott de Nueva Zelanda, a causa de una chispa que encendió restos de combustible derramados de manera accidental sobre el piso, provocando la pérdida total de la misma. 

incendio de la Base Ferraz en febrero de 2012

Uno de los incendios más trágicos ocurrió en la Base Ferraz de Brasil, cuando al finalizar la campaña de verano, en la madrugada del sábado 25 de febrero del 2012, una explosión en la zona de los generadores ocasionó un fuego que se propagó rápidamente a los laboratorios, consumiendo la base, que era como un gran barco, todo unido por corredores. 

En esa tragedia fallecieron dos marinos de la Armada de Brasil, que intentaron contener las llamas y hubo varios heridos de menor entidad. Las pérdidas fueron totales, pero la base se comenzó a reconstruir rápidamente, sin dejar de funcionar del todo y la nueva edificación estaría quedando habilitada nuevamente para el próximo verano. 

En nuestra base Artigas, también han ocurrido algunos incidentes, afortunadamente menores, como el incendio de la casilla de la bomba de la toma de agua en el lago Uruguay en 2006 o un anecdótico caso en que se incendió una carpa del campamento de glaciología donde trabajan investigadores de Uruguay y de China en el verano de 1991-1992 en las alturas del glaciar Collins, de donde se pudo extraer importantes enseñanzas, sin lamentar víctimas. 

El fuego es uno de los mayores peligros para las dotaciones antárticas y ninguna prevención es poca, ante este implacable enemigo que en segundos puede consumir años de esfuerzo y poner en peligro las vidas humanas. 

Pero para saber más sobre la vida en la Antártida, los invitamos a seguirnos en