sábado, 10 de noviembre de 2018

Los valores intrínsecos de la Antártida en la Educación



Las características de la Antártida y el marco legal que la regula, generan un entorno especial. Allí los seres humanos tienen la oportunidad de enfrentarse al desafío de una naturaleza extrema donde la única posibilidad de sobrevivir, es cooperando unos con otros. La rudeza de la Antártida iguala y transforma las vanidades humanas en humildad.
 

Los valores intrínsecos de la Antártida y la educación
por Waldemar Fontes

Al hablar de valores intrínsecos, debemos pensar en algo que tiene valor en sí mismo, por el solo hecho de existir o estar allí. 

El filósofo británico Georg Edward Moore analizó este concepto planteando que si queremos identificar el valor intrínseco de algo, debemos imaginar que ese algo ya no estuviera, para darnos cuenta de cómo su falta nos demuestra el valor que tiene ese objeto. 

Pensemos en la Antártida y en sus valores intrínsecos. -Imaginémosla ahora sin su blancura, sin su manto helado, sin sus vientos, sin sus auroras polares… sin ballenas o sin pingüinos… 

No sería la Antártida lo que es, si no estuviera vinculada a nuestra imaginación conteniendo esos valores únicos que la caracterizan y que son intrínsecos a su naturaleza.

El Sistema del Tratado Antártico en su evolución ha tomado en cuenta la Protección del Medio Ambiente de la Antártida y en el Preámbulo del Protocolo se expresa el convencimiento de las Partes firmantes, “de la necesidad de incrementar la protección del medio ambiente antártico y de los ecosistemas dependientes y asociados”; a la vez que deciden “reforzar el sistema del Tratado Antártico para garantizar que la Antártida siga utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia internacional”;

Este documento firmado en 1991, es conocido como el “Protocolo de Madrid” y es considerado una extensión del Tratado Antártico firmado en Washington en 1959. 

El Protocolo sigue diciendo, que se deberá garantizar que todas las actividades “que se desarrollen en la Antártida sean compatibles con los propósitos y principios del Tratado Antártico”, recordando que la Antártida deberá mantenerse como un Área de Conservación Especial, que ofrece “oportunidades únicas para la observación científica y la investigación de procesos de importancia global y regional” por lo que su protección es algo que debe interesar a la humanidad en su conjunto.

En el Artículo 3 se describen los Principios Medioambientales a respetar, diciendo en el numeral 1: 

La protección del medio ambiente antártico y los ecosistemas dependientes y asociados, así como del valor intrínseco de la Antártida, incluyendo sus valores de vida silvestre y estéticos y su valor como área para la realización de investigaciones científicas, en especial las esenciales para la comprensión del medio ambiente global, deberán ser consideraciones fundamentales para la planificación y realización de todas las actividades que se desarrollen en el área del Tratado Antártico”. 

La inclusión del valor intrínseco de la Antártida como algo a preservar es algo que resulta novedoso, porque ya no solo se protegen los recursos que por su valor económico podrían ser explotados comercialmente de manera sustentable, como la pesca, sino que se le asigna al Continente Blanco un valor en sí mismo, que nos hace pensar en su importancia como un recurso educativo que podría ser aprovechado.

Navegando en los archivos, hallé algunos fragmentos de información que vinculan a pensadores uruguayos con los valores intrínsecos de la Antártida.

El CN Carlos Travieso expresaba en “La Mañana” el 18 de febrero de 1963, bajo el título “Sobreponerse al Sub-desarrollo científico. Esfuerzo provechoso indispensable” diciendo:

Entre nuestras múltiples contradicciones, está la de ser un pueblo instruido que vive de espaldas a la técnica, a la ciencia… 
Compramos autos, televisores, heladeras, pero no aportamos una coma al saber universal, al progreso. No luchamos, no trabajamos por él en los laboratorios ni en centros de investigación. Tampoco buscamos ayuda, ni cooperación, ni nos preparamos seriamente para salir de esta situación. 
Para obtener algún resultado positivo y práctico habría que reunir valores dispersos, que el país posee, y encauzarlos hacia tan provechosas tareas.-
Una oportunidad magnífica, en tales sentidos, desgraciadamente no aprovechada por nuestra Nación, fue la del Año Geofísico Internacional (1957-1958).
…Con el trabajo de la Armada y la cooperación de varias instituciones y personalidades científicas, el éxito de la participación de nuestro país, quedará asegurado, como para no hacer un papel deslucido. …los beneficios que obtendríamos de tal colaboración serían invalorables… "Marinante".

También resulta interesante leer lo que expresaba el Profesor Jorge Chebataroff, en su exposición como integrante de la Comisión Científica de la Primera Convención Nacional Antártica, llevada a cabo en Montevideo en abril de 1970, donde decía:

3º- Como país culto, el Uruguay no puede desentenderse de los esfuerzos que muchas naciones realizan para conocer más profundamente las características geográficas, geológicas, climáticas, biológicas, económicas, de un continente aún poco conocido y lleno de posibilidades, conocimientos que deban ser trasmitidos en forma divulgada a todo el pueblo uruguayo, para que tome conciencia respecto a los problemas de la Antártida y de todo el hemisferio Austral

4º- La riqueza ictiológica del océano, el desplazamiento de los grandes mamíferos marinos (pinnípedos, cetáceos, etc.), de muchas aves (entre ellas los pingüinos), tienen relación directa con la presencia de las tierras y mares antárticos, …

8º- Resulta imposible obtener un esquema de la circulación de la atmósfera en el Hemisferio Sur, sin contar con el conocimiento previo de lo que ocurre en la Antártida y en las tierras y mares adyacentes. También resultan de importancia las investigaciones que sobre la alta atmósfera se realicen en la Antártida, incluyendo problemas de ionización, auroras, tormentas magnéticas…

Todo lo dicho prueba que el Uruguay, no sólo no debe desentenderse de los problemas relativos a la Antártida, sino que debe colaborar con otros países en su resolución.

En esa misma Convención de 1970, el Profesor Julio César Musso en su libro “Antártida Uruguaya” expresaba que el avance hacia la Antártida implicaba una conmoción cultural, “fuere en sus auténticas formulaciones jurídicas, artísticas, folklóricas, incluso idiomáticas”, y seguía diciendo: 

En Antártida todo hay que hacerlo, como otrora en los orígenes mismos del país, cuando los españoles encontraron un buen territorio, pero poblado de muy fieros y dignos aborígenes.  Poblar y edificar el país, si bien es resultancia que se ve muy bien a lo largo de los años, ello fue producido punto por punto y hombre por hombre. Antártida es una promesa de fiero trabajo para los nacionales, los cuales estarán siempre alentados por la consigna artiguista de ilustración y valor. Ese valor, originariamente militar se transformará en valor científico, técnico y artístico. Esta es una adecuada respuesta y no cabe otra”. 

Estos pensadores ya avizoraban la importancia de la Antártida en sí misma como valor a tener en cuenta para el estudio de la ciencia y la tecnología, hasta su incorporación indefectible en la cultura nacional. 

El Dr. Roberto Puceiro, jurista uruguayo especializado en Derecho Internacional que trabajó en las reuniones que dieron origen al texto del Protocolo de Protección Ambiental del Tratado Antártico decía: 

…hablar del Tratado Antártico es mucho más que referimos al acuerdo internacional en sí.... implica necesariamente tener en cuenta dos elementos: el área antártica en sí y el régimen que la regula. 

En lo que al área antártica, se refiere es imprescindible recordar su escenario de excepción, sus rigurosas condiciones, su extensión, su ubicación, y el papel que puede representar para el futuro de la Humanidad, en especial como área virgen, como reservorio natural, y como espacio de vital influencia en el Hemisferio Sur y en el Planeta todo. 

En lo relativo al régimen que la regula, se hace necesario recordar que resulta insoslayable y vital, proteger y conservar lo que el Continente Blanco encierra, y controlar y dominar efectivamente lo que se hace en, para y desde el mismo.


Las características de la Antártida y el marco legal que la regula, generan un entorno especial. Allí los seres humanos tienen la oportunidad de enfrentarse al desafío de una naturaleza extrema donde la única posibilidad de sobrevivir, es cooperando unos con otros. La rudeza de la Antártida iguala y transforma las vanidades humanas en humildad. 

En los diferentes niveles educativos, el estudio de la Antártida es enfocado solo en los aspectos genéricos, analizándola como región geográfica con particularidades de clima y fauna y flora escasas y específicas. 

Sin embargo, por su localización aislada y sus características únicas, la humanidad ha debido encontrar formas novedosas para explorarla e intentar descubrir sus misterios, incorporando necesariamente la cooperación y la solidaridad como valores a tener en cuenta.

La igualdad y el compartir, resaltan en un entorno que hace tomar conciencia de un medio ambiente único que si no es protegido en conjunto, podría perjudicar a todos. 

Dar a conocer cómo se trabaja en la Antártida y cómo se coopera y comparte es un recurso valioso que debería ser incorporado a los programas educativos.

La protección de su medio ambiente implica conocer la geografía del Continente Antártico, su flora, su fauna, pero es necesario también conocer su historia y la manera que los seres humanos han desarrollado para convivir de manera pacífica, que incluyen la libertad de acción para investigar, el compartir los resultados de las investigaciones, la solidaridad entre las personas, el intercambio cultural, el contacto con la vida silvestre y reconocer la belleza de su naturaleza, entre otras cosas.

Los valores intrínsecos de la Antártida, sumados a los valores instrumentales que agrega el marco que regula su administración, representan recursos educativos valiosos que vienen siendo analizados de manera aislada, pero que deberían explorarse más profundamente.

La organización de actividades educativas que incluyan la comparación de lo que ocurre en la Antártida con lo que sucede en otras partes del planeta nos puede demostrar que es posible cooperar entre naciones y ser solidario entre las personas.

Si es posible hacerlo en la Antártida, ¿por qué no hacerlo en todas partes?

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Hay mucho más para conversar sobre este y otros temas, así que para saber más sobre la Antártida y su historia, los invitamos a seguirnos el sábado próximo, en Crónicas Antárticas, por Radio Uruguay.

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Referencias:
Protocolo de Protección Ambiental al Tratado Antártico: 

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